Dilma Rousseff se hartó de la FIFA y lo hizo saber
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Rousseff y Blatter, en momentos más felices.
Luego de lanzar algunos dardos contra la entidad que controla el fútbol global, Rousseff atenuó el tono y dijo en declaraciones conocidas hoy que su gobierno y la FIFA deben
remar juntos "ahora hay que tener una postura que diga vamos juntos hacia la copa", propuso.
Rousseff evitó confirmar si va a pronunciar un discurso en el partido de apertura del Mundial, el próximo jueves 12 de junio en el estadio Itaquerao de Sao Paulo, luego de la silbatina recibida en 2013 en la ceremonia de apertura del Mundial.
La consultora Ibope publicó ayer que el 42 por ciento reprueba el mundial aunque más del 70 % quiere que el combinado de Luiz Felipe Scolari se consagre campeón y borre el fantasma del Maracanazo de 1950, cuando la selección local cayó 2-1 en la final mundialista ante Uruguay.
"Toco madera para que todo ande bien, creo que sí, el Itaquerao siempre nos da suerte", declaró la Jefa de Estado a un canal televisivo de la cadena Bandeirantes.
Reconoció ser bastante "supersticiosa" y fue por ello que también tocó madera el lunes pasado cuando recibió la Copa del Mundo llevada al Planalto por el presidente de la FIFA, Joseph Blatter.
Fuentes del Planalto comentan reservadamente la necesidad de revertir la imagen negativa del evento por lo que la Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia orquestó una ofensiva para contrarrestar esa tendencia.
Es en ese contexto que desde el mes pasado Rousseff ha recibido periodistas deportivos y editores para dialogar informalmente en el Palacio del Alvorada, al tiempo que concedió dos entrevistas, ambas publicadas por la cadena Bandeirantes y el diario estadounidense The New York Times.
Consultada sobre que resultado espera en los juegos del seleccionado respondió ser optimista sobre la conquista del título aunque aclaró, "yo tengo sentido crítico no hago
pronósticos, yo hincho por la selección", que el miércoles goleó 4-0 a Panamá en amistoso preparatorio.
"Con fiesta de la hinchada y una goleada, la selección brasileña hizo una fiesta en la ciudad de Goiana, ya estamos en la cuenta regresiva hacia la Copa de las Copas", auguró Rousseff.
Organizaciones sociales como los Trabajadores Sin Techo y agrupaciones de izquierda radical, principalmente los Black Blocs, prometieron realizar actos de protestas desde el inicio de la copa hasta la final que se disputará el 13 de julio en Rio de Janeiro.
El diario Estado de Sao Paulo publicó el domingo que los Black Blocs estarían en conversaciones con los narcotraficantes del Primer Comando de la Capital, la organización criminal más poderosa del país.
Rousseff afirmó que "no voy a admitir que haya ningún tipo de desmanes con la intención de impedir que la gente tenga acceso a la Copa...no es democrático destruir la propiedad privada y publica, y muchos menos que las manifestaciones tegan costos humanos".
"Nosotros vamos a garantizar completamente la seguridad de las personas" durante el Mundial, cuando las 12 ciudades sedes recibirán 3,6 millones de turistas, entre ellos 600 mil extranjeros.
El gobierno brasileño dispuso para este Mundial el mayor contingente de seguridad de la historia de la cita, al anunciar la movilización de 150.000 militares y policías, además de 20.000 agentes privados para vigilar las 12 ciudades sede del evento.
Aseguró, además, que las "manifestaciones son legítimas" aunque considera que "hay mucha cosa política por detrás de las manifestaciones" que se realizan regularmente en las principales sedes del Mundial, como Río de Janeiro, Sao Paulo y Brasilia.
Rousseff, que pese a haber perdido popularidad aún preserva el 40%, y aventaja a los otros candidatos en las elecciones presidenciales del 5 de octubre, insinuó que la posición está interesada en la continuidad de las protestas, porque buscaría desgastar al gobierno de cara a los comicios.


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