El error de no considerar a Santander como destino

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Escribe Guillermo Laborda Enviado especial
Quien inicialmente piensa que Santander es un lugar poco propicio para destinar siete días de una visita a España se puede equivocar. Sí o sí debe irse en verano para aprovechar las playas del Cantábrico, pero por su ubicación estratégica se le suman visitas que otras playas no tienen.
Santander es un municipio y ciudad portuaria capital de la comunidad autónoma de Cantabria, situada en la costa norte de España, entre Asturias y el País Vasco. El auge económico desde 1900 hizo surgir la ciudad-balneario de El Sardinero como destino de veraneo de la alta sociedad española a principios del siglo XX. Durante el reinado de Alfonso XIII, Santander se convirtió en el lugar de veraneo favorito de la corte.
Sorprende al recién llegado el Palacio de la Magdalena, situado en la península homónima, construido entre 1909 y 1911 para albergar a la familia real española. Fue residencia de verano del rey Alfonso XIII y su familia. Desde 1932, el palacio alberga la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, sede de importantes seminarios y cursos en el verano.

Evolucion
«Después de Altamira todo fue decadencia», dijo en referencia a la evolución del arte, Pablo Picasso. Y cuando se visitan las neocuevas, una perfecta reproducción de las cuevas originales, a pocos metros de éstas, se entiende el porqué de la frase. Hace 14.000 años, en el Paleolítico, el hombre dejaba pinturas rupestres descubiertas recién en 1879. Son las más grandiosas descubiertas hasta ahora. Visitar una réplica puede aparentar ser aburrido, pero es un escala imperdible en el marco de una visita a Santander, a sólo una hora de auto de esta ciudad.
Para complementar a las neocuevas de Altamira, hace un mes se inauguraron las cuevas de
El Soplao. Estas grutas, para abrirlas al turismo, el gobierno de Cantabria invirtió hasta ahora diez millones de euros. El recorrido de la visita es de kilómetro y medio, y arranca en un tren minero, que introduce al visitante bajo la montaña a través de una galería de mina. A los pocos metros de bajarse del tren, se topa con una enorme bóveda recubierta de estalactitas, estalagmitas y columnas.
Comillas es una localidad emblemática de Cantabria. Sus monumentos más recomendables son el
Palacio de Sobrellano y su capilla panteón, la Universidad Pontificia y, por supuesto, «El Capricho», del arquitecto catalán Gaudí, hoy un restorán que no debe eludirse.
También si se visita Santander y no se va a
Santillana del Mar, distante 30 kilómetros, se comete un grave error. Es una villa medieval en forma de «Y» desarrollada en torno a la colegiata de Santa Juliana. No se puede visitar más que de a pie.
No sólo turismo ofrece Santander. También es un gran error no probar
bogavantes, percebes, langosta, cigala, trillas, boquerones, en La Flor de Tetuán, o La Bombi. Claro que el plato cotiza a 30 euros. Tener en cuenta. Y todo esto sin considerar que a poco más de una hora de Santander está Bilbao, con el museo Guggenheim, que bien vale un artículo aparte per se.

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