Fue el momento de más presión para Ángel Cabrera en todo el torneo. Luego de cuatro días de gran nivel en lo golfístico, el torneo que ya definitivamente más le gusta jugar al cordobés, donde más cómodo se siente, llegaba a su fin.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Cabrera había dominado la última jornada y hasta logró sacar dos golpes de ventaja, pero un bogey en el hoyo 13 dio vuelta la historia y lo dejó detrás del australiano Adam Scott, diferencia que recuperó en el hoyo 16, a dos del final. El australiano y el argentino se dirimieron en un mano a mano, pese a que otros jugadores aún estaban en el campo cerrando sus torneos, el torneo de Augusta en los últimos dos hoyos.
Y así fue como con un par por lado en el 17, llegaron al 18 igualados. Y allí Scott comenzó antes que Cabrera y logró un Birdie, lo que obligaba al de Villa Allenda a meter la pelota en tres golpes. Y allí fue cuando Cabrera sacó a relucir toda su clase y en el segundo tiro dejó la pelota centímetros del hoyo.
Cuando Cabrera impacta la pelota, se lo ve concentrado pidiéndole a la misma que "vuele" y en cuanto nota el gran tiro que había hecho festejó junto a su hijo, que fue el caddie, y entre sonrisas fueron a buscar el inevitable desempate que luego no tuvo final feliz, también, por poco centímetros.
"Ya estaba jugado, no tenía nada que perder, tenía que hacerlo en tres golpes sí o sí y por suerte pude pegar un gran golpe", explicó el cordobés que agigantó su leyenda con este subcampeonato en Augusta.
Dejá tu comentario