25 de abril 2005 - 00:00

El puntero ahora es River

River quedó como nuevo puntero del campeonato al aprovechar las derrotas de Rosario Central (ante Independiente por 2 a 0) y de Racing (ante Vélez por 2 a 1). El equipo millonario obtuvo un amplio triunfo por 5 a 2 ante Almagro, y ahora supera en la tabla por un punto a Estudiantes y Vélez. Boca, por su parte, apenas empató de local ante Colón y se alejó en la lucha por conquistar el torneo Clausura. En lo que concierne a la permanencia en la categoría, Instituto cayó 4 a 3 con Lanús después de tres victorias consecutivas y está perdiendo la categoría junto con Huracán de Tres Arroyos.

Federico Domínguez saca su remate con la pierna izquierda para convertir el tercer gol de River que, con su triunfo ante Almagro, ya es líder.
Federico Domínguez saca su remate con la pierna izquierda para convertir el tercer gol de River que, con su triunfo ante Almagro, ya es líder.
A River le sobra con sus individualidades para ser el puntero del Torneo Clausura. Tiene momentos en los que parece no jugar bien como conjunto y hasta es superado por su rival. Pero aparecen Marcelo Gallardo, Ernesto Farías, Lucho González o Gastón Fernández con una jugada individual y definen el partido.

Fue lo que pasó ayer ante Almagro. River empezó ganando, pero después le dejó el dominio a Almagro que, con Sparapani y Ríos, manejó la pelota con criterio. Empató con un buen gol de Federico Nieto (tiene 5 goles en 6 partidos jugados en Primera) y creó situaciones para ponerse en ventaja. Sin embargo, bastó con que se conectaran una sola vez Gastón Fernández y Marcelo Gallardo, para que éste, con un derechazo impecable, volviera a poner en ventaja a River y terminara psicológicamente con Almagro. Encima, antes de terminar el primer tiempo, Federico Domínguez demostró su categoría como ejecutor de tiros libres, y River, haciendo muy poco en conjunto, se fue al descanso con un 3 a 1 a favor.

El conjunto de Astrada volvió a mostrar sus grietas defensivas, que no son producto de su afán por atacar, sino de distracciones personales y falta de coordinación de jugadores con mucha técnica individual, pero que en lo colectivo no se relevan como deberían. También mostró toda su prepotencia ofensiva. De mediocampo hacia adelante, River tiene mucha imaginación y talento como para desbordar a cualquier defensa.

Marcelo Gallardo es el director de la orquesta, el encargado de «hacer tocar a todos los músicos»; Gastón Fernández le da gambeta y desborde por los dos costados; Ernesto Farías, gol y lucha permanente para encontrar lugares en el área contraria; «Lucho»

González dosifica sacrificio y talento en la medida exacta, apareciendo libre en ataque por sorpresa o recuperando una pelota perdida; Víctor Zapata es puro sacrificio y entrega; y Javier Mascherano, un vínculo exacto entre defensa y ataque.

Cuando River ataca, es casi imposible detenerlo. Almagro lo intentó con una mixtura entre marcas personales (Omar Gallardo todavía está buscando en la cancha a su tocayo Marcelo, y Erroz abandonó por lesión a los 16 minutos su intención de seguir a « Lucho» González) y marcas zonales ( empezó con una línea de cuatro, siguió con una de cinco con la entrada de Cobián y terminó con línea de tres), pero nunca pudieron ser efectivos y, de no ser por la mala puntería de Fernández y de Salas, y algunas atajadas de Bernacchia, el resultado hubiera sido más amplio.

River ganó el partido cuando quiso y por el resultado que quiso, ante un rival que entregó todo y mucho más. El equipo de Núñez llegó a la punta del campeonato, y va a ser muy difícil que la abandone.

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