11 de febrero 2003 - 00:00

El voley navega sin brújula

Dos noticias llegaron desde Zurich, donde tiene el búnker la Federación Internacional de Voleibol, que comanda el controvertido mexicano Rubén Acosta: 1 --La Justicia suiza desestimó la demanda del presidente de la Federación Argentina, Mario Goijman, para que se anulara su suspensión, impuesta por la FIVB, y 2 - Que esa entidad ha nombrado ayer una «comisión reorganizadora» de cinco miembros, que ejercerán como representantes de la FIVB ante la Federación nacional.

Habrá que aclarar que en el primer caso se trata de un pedido de Goijman para que no se cumpliera con la suspensión impuesta a su persona, pero que nada tiene que ver con la otra querella penal (que es la que días pasados determinó el allanamiento de las instalaciones de la FIVB), por la que se denuncian maniobras de su presidente, Rubén Acosta, y se solicita el pago de 6 millones de dólares adeudados.

En tanto, lo que parece extraño es que la FIVB haya nombrado a los señores Aníbal Oscar de Sarro, Carlos Benítez, Alejandro Guillermo Tovcar, Héctor Adolfo Toma y al conocido José María Cuadrillero para ejercer una «especie de intervención», aunque no se mencione esa palabra de forma taxativa en ningún caso.

Una resolución que parece insólita por tres razones: una, porque una entidad internacional no puede interferir en asuntos inter-nos de federaciones de otro país; otra, porque la totalidad de las federaciones internacionales ante cualquier circunstancia de este tipo procede a «desafiliar a sus asociadas» por tiempos limitados o no (hasta que normalicen la situación) y, por último, porque la propia Ley del Deporte en el país da cuenta de la formalidades para la constituciones de federaciones.

Claro está, salvo que en este caso en especial los articulados de la FIVB determinen acerca de este tipo de asociaciones, aunque habrá que señalar que no podrán actuar en forma directa sobre el quehacer de ninguna asociación. Por más que se pretenda «no penalizar el voleibol, ni a los jugadores ni a los equipos argentinos» haciendo un pedido (eso sí es correcto) para que se llame a una asamblea general para regularizar la situación.

Como se recordará, este problema comenzó el pasado 7 de noviembre cuando la FIVB suspendió de todas sus funciones nacionales, continentales e inter-nacionales a Mario Goijman, presidente de la Federación Argentina, al que Rubén Acosta culpa de «no haber respetado el contrato de colaboración» para organizar el campeonato mun-dial de 2002 y de haber infringido «el código de conducta». Por su parte, Goijman acusa de FIVB de haber eliminado del balance el pago de comisiones por más de 6 millones de dólares y de la compra anormal de una vivienda para uso personal, con dinero de la FIVB.

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