En un final agónico, Vélez gritó campeón

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Un gol de Maximiliano Moralez a pocos minutos del final le permitió a Vélez vencer a Huracán por 1-0 y consagrarse campeón del torneo Clausura del fútbol argentino, en una definición dramática que tuvo de todo, incluso la caída de granizo.

El gol del mediocampista velezano llegó en el minuto 83, luego de quedarle servido un rebote que dio el arquero de Huracán, Monzón, quien a su vez había sufrido una infracción por parte del delantero Joaquín Larrivey que el árbitro Gabriel Brazenas no sancionó.

Vélez terminó el partido con diez hombres por la expulsión del propio Moralez, quien se sacó la camiseta al festejar el gol y ya estaba amonestado. En el primer tiempo, el arquero de Huracán, Gastón Monzón atajó un penal al delantero Hernán Rodrigo López.

Con este resultado, Vélez sumó un total de 40 puntos, dos por encima de Huracán y Lanús, que hoy superó a San Martín de Tucumán por 3-2.

El partido fue dramático por donde se lo mire, porque además sufrió una interrupción de casi media hora, debido a que cayó un fuerte granizo sobre el campo de juego y el árbitro debió suspender el cotejo por la integridad física de los jugadores. Podría decirse que hubo dos partidos, uno hasta el minuto 19 y otro en la reanudación que la suspensión por la inesperada de granizo obligó a replantear las cosas.

Por localía y por esa necesidad de conseguir el triunfo que le permita salir campeón, Vélez tuvo la iniciativa y Huracán - extrañamente- se metió demasiado en su campo de juego, esperando algún contragolpe salvador. Sin embargo, en los primeros 19 minutos poco y nada había sucedido en el juego, hasta que una intensa lluvia primero y el granizo más tarde, hicieron que el partido estuviera suspendido durante más de media hora. Todos los hinchas debieron buscar un resguardo para evitar que las piedras, de gran tamaño, que caían sobre el estadio José Amalfitani, les produjeran algún daño.

En la reanudación Vélez contó con la jugada más clara para llegar al gol, luego que el defensor Carlos Arano derribó en el área a Juan Martínez. El árbitro Gabriel Brazenas sancionó penal y la ejecución estuvo a cargo del uruguayo Hernán Rodrigo López, pero su disparo anunciado fue despejado por el arquero Monzón. No pudo festejar demasiado Huracán, cuando al minuto siguiente fue Carlos Arano el que sacó en la línea un cabezazo de Sebastián Domínguez. Vélez quería más.

Con el correr de los minutos, Mario Bolatti trató de adueñarse del mediocampo y para eso contó con la complicidad de Javier Pastore, aunque del otro lado Vélez proponía a Maximiliano Moralez y la peligrosidad de Martínez.

Un cabezazo de Eduardo Domínguez fue devuelto por el travesaño del arco defendido por Montoya y el rebote que capturó Nieto le quedó en las manos al portero. Huracán avisaba. Un minuto antes de terminar la primera etapa Defederico elaboró una buena jugada personal, pero su remate cruzado se fue cerca del poste izquierdo.

Para el complemento Huracán ajustó sus líneas, mientras que Vélez siguió apostando a la habilidad de Martínez en los últimos metros de la cancha, y si bien no demostraron grandes cosas, el cotejo ganó en emotividad y expectativa. Sobre los 52' una entrada de Martínez no pudo ser bien definida, cuando los hinchas de Vélez se relamían por el gol.

Cappa envió al venezolano González por Nieto, para darle más volumen de juego en el mediocampo al equipo, en tanto que Gareca resignó un defensor -sacó a Díaz- y colocó a Larrivey, un delantero de área. Fiel a su estilo, reclamó a sus jugadores que "jueguen al fútbol" y con la serenidad de Bolatti en el mediocampo, Huracán se hizo dueño de las acciones, pero no concretaba en la red.

Vélez fue mucho más sacrificio, entrega y desesperación, porque veía cómo corrían los minutos y las chances de campeón se le esfumaban. Sin embargo, el equipo velezano llegó al gol de manera inesperada, luego que un balón cruzado no fue retenido por el arquero Monzón - sufrió falta de parte de Larrivey- y el balón le quedó servido a Moralez, que marcó el gol que valió el título.

Como si faltara poco dramatismo, el árbitro -de pésimo trabajo- otorgó ocho minutos de descuento, ante la desesperación ahora de Cappa que insultaba por la ausencia de pelotas. Huracán descargó su artillería, tal vez de manera desprolija, contra el arco de Germán Montoya, y ahí apareció el número uno de Vélez para transmitir seguridad.

El final fue tumultuoso, con gente colgada en los alambrados y entrando al campo de juego, y la discusión entre los jugadores en un final que para nada se relaciona con lo efectuado por los dos equipos en el certamen.

Vélez festejó un título que buscó y elaboró de manera sólida, el séptimo de su historia a nivel local, mientras que Huracán, con sólo un cetro en su haber, volvió a perder una clara chance de quebrar una sequía de 36 años.

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