Estudiantes jugó con el corazón, no perdió la fe y fue campeón
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Toda la alegría de los jugadores de Estudiantes. Verón y Ortiz levantan la copa, mientras
Pavone se asocia al festejo. Estudiantes logró su cuarto título luego de 23 años al vencer
a Boca en el partido definitorio del Apertura que se jugó en la cacha de Vélez Sarsfield (arriba). Guillermo
Barros
Schelotto
es reemplazado
por
Calvo. La
Volpe le da
la espalda a
pesar de
que en ese
momento
en Boca era
todo
felicidad.
Después
llegó la
derrota y la
anunciada
renuncia del
entrenado
Pero a los 39 minutos hubo una jugada que cambió el rumbo del partido. Ledesma le cometió falta a Pablo Alvarez y en el suelo se golpearon. El árbitro Sergio Pezzotta no vio nada, pero sí su asistente Darío García, quien le informó y el árbitro los expulsó a los dos. El que más perdió con esto fue Boca, porque nunca pudo reemplazar el despliegue de Ledesma. Primero La Volpe hizo bajar a Guillermo Barros Schelotto y, después de un par de distracciones en la marca, lo reemplazó por Calvo.
En cambio, Estudiantes se acomodó muy rápido. Diego Simeone le ordenó a Angeleri que fuera como último hombre y puso a Alayes a la derecha y Ortiz a la izquierda.
El pecado mayor de Boca fue retroceder sus líneas y renunciar al ataque. Le dio el protagonismo a Estudiantes y lo pagó caro. Primero, un tiro libreperfecto de Sosa, por falta de Díaz a Lugüercio y, después, un gol insólito a un equipo estructurado, que fue el que terminó definiendo el campeonato: saque largo del arquero Andújar que encontró mal parada a la defensa de Boca; Díaz retrocedía tarde después de discutir con el árbitro, y Cahais que atinó a rechazar y dejó picar la pelota para que le llegue a Bobadilla. Cuando giró su cabeza, se dio cuenta de que a sus espaldas picaba Pavone, quien lo anticipó y definió por arriba con mucha categoría. Después, La Volpe sacó al juvenil Cahais poniendo al descubierto su error, pero Boca no supo cómo revertir la historia. Los nervios, la falta de confianza y el desorden jugaron en contra de un Boca que hace mucho tiempo había perdido el campeonato por falta de convicción en lo que proponía su técnico.



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