Confianza. Habla el técnico Sabella. Quiere quedar en la historia grande del club.
El plantel del argentino Estudiantes de La Plata llegó a la ciudad de Belo Horizonte, al sudeste brasileño, para disputar la segunda final de la Copa Libertadores de América 2009 con el local Cruzeiro.
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Los hinchas presentes en el aeropuerto recibieron a los argentinos con reacciones contradictorias. Los argentinos llegaron en un vuelo rentado desde Buenos Aires al aeropuerto de Confins, a unos 45km del centro de Belo Horizonte, y fueron recibidos bajo gritos en contra, de los hinchas del Cruzeiro, pero también con señales de apoyo de fanáticos del clásico rival, el Atlético Mineiro.
El partido de ida acabó 0-0 y se esperan unos 65.000 espectadores en el estadio Mineirao. El vencedor se lleva la Copa y la escuadra visitante llegó con ánimo redoblado, principalmente con la señal que dio el número de vuelo, el 1968, año en que el club argentino ganó la primera de sus tres Libertadores.
La fuerte rivalidad existente entre los hinchas del Galo (gallo) Mineiro y los de la Raposa (zorro) quedó patente con el arribo de Estudiantes, que dividió aguas y con seriedad se dirigieron a un autobús protegidos por una escolta policial para luego ir a un hotel de la zona sur de la ciudad.
Muchos jugadores, principalmente el capitán Juan Sebastián Verón, fueron recibidos con gritos de "¡Cruzeiro, Cruzeiro!" y "¡Sorín, Sorín!" en referencia a su compatriota, el lateral Juan Pablo Sorín, que defiende al equipo brasileño pero está fuera de los campos por lesión.
Verón apenas exhibió una sonrisa y no dio mayor corte, aunque se mostró cómplice de algunos hinchas del Mineiro que le dieron aliento, levantando su pulgar y saludando en agradecimiento.
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