24 de octubre 2012 - 20:33

Gerardo Salorio, el cazador de talentos

El Profe Salorio explica con pasión sus conceptos para formar juveniles. (Foto: Mario Mosca).
"El Profe" Salorio explica con pasión sus conceptos para formar juveniles. (Foto: Mario Mosca).
Entrevista de Juan Presta.-

Está haciendo un trabajo silencioso, pero con mucho provecho para el futuro del fútbol argentino, Gerardo Salorio recorre todo el país buscando talento entre los jóvenes del interior para arrimarlos a las selecciones juveniles. Dice que ya encontró a un futuro Messi, que ahora tiene 11 años y está muy entusiasmado con su trabajo, tanto que no quiso seguir a su amigo José Pekerman en la selección Colombiana, porque le gusta trabajar en nuestra selección. Estuvo de visita en Ambito Financiero y nos contó sus proyectos y sus anécdotas, mientras prepara una Clínica Formativa de Actualización Futbolística que va a dar en Riglos 144 el miércoles 7 de noviembre.

Periodista: ¿Cuál es la idea de la Clínica?

Gerardo Salorio: La idea es llegar a la gente formadora de talentos, porque hay un grave problema en la Argentina con eso. No hay. No aparecen nuevos José Pekerman, Hugo Tocalli.

P.: Es que tampoco los clubes los fomentan

G.S.:
Tampoco, aparte de no fomentarlos, cuando planifican en esa área tienen que pagarle muy bien y decirle, usted nunca va a dirigir la primera división. Si el club se queda sin técnico de primera, yo (comisión directiva) voy a dirigir la primera, usted se va a quedar en inferiores. Si no, ese hombre está de paso en inferiores para tratar de dirigir primera y así no se puede hacer ningún proyecto. Los proyectos de inferiores recién empiezan a producir resultados en el plazo de tres años y en el plazo de cinco recién dejen resultados para el futuro.

P.: Después es más fácil, porque se corre la bolilla como en Argentinos Juniors, que se trabaja bien y los chicos van solos a probarse, porque saben que allí tienen futuro

G.S.:
También en Lanús, en Vélez, clubes que trabajan muy bien y que tienen una buena pensión, porque el chico que viene del interior tiene que alimentarse bien y tiene que estudiar, porque si fracasa en el fútbol, tiene que volver a su pueblo con la secundaria terminada y con posibilidades de seguir su carrera en cualquier otra actividad.

P.: ¿Y eso no pasa en todos los clubes?

G.S.:
Es muy difícil, pero vos tenés lugares que son peligrosos para los pibes, tenés pensiones donde mezclan chicos de 13 años con de 18 y no tienen por ahí el control que tienen que tener. Vos tenés que tener un casero que esté permanentemente con los chicos, para manejar la problemática de ellos y haber adonde van, controlarlos. Que horarios tienen. Todo eso lo tenés que manejar muy bien, si nó estás fomentando el mal crecimiento de una criatura. Todos llegan con la ilusión de llegar a primera división. Lo importante es que vos le bajes la ilusión al lugar debido. Yo siempre a pibes que jugaban al fútbol y estudiaban educación física, los iba a ver jugar a determinada edad y les decía que llega el momento que tenés que ser profe, porque como jugador no vas a triunfar. Ese fue el hijo de Hugo (Tocalli) y no me equivoqué, porque llegó a preparador físico de la selección, otro es un chico que se llama Branda y está en las inferiores de River y con 25 años jugaba en Excursionistas y le dije "Cuanto más, vas a seguir perdiendo el tiempo" y se enojó, otro era el "Pollo" Vignolo, que yo lo escuchaba relatar en el fondo del micro y jugando era uno más. Le dije tenés que ir a estudiar relato deportivo y no me equivoqué.

P.: Vos ganaste más títulos que Pekerman

G.S.:
Tuve la suerte, que el me convocara a un gran cuerpo técnico. Era un cuerpo técnico en que cada uno superaba al otro en un área y era inferior en otra, pero servía para que la cabeza tomara la decisión correcta. Por ejemplo siempre dije que Urtazum era un gran analista de entrenamientos y yo era un gran analista de la circunstancias que lo rodeaban, de la infraestructura, donde teníamos que ir, que necesitábamos, como se armaba el grupo. Yo armaba todo lo que estaba atrás, lo que no se veía y había una bestia como Hugo Tocalli, que se pasaba todo el día trabajando y Pekerman un pensante. Un talento.

P.: A mí José me sorprendía mucho cuando me decía ese pibe explota dentro de 6 meses y a los 6 meses la rompía.

G.S.:
Si, sabés que yo trabajé un pequeño ratito con Ángel Labruna, cuando yo tenía 23 años y creo que la diferencia entre José y Ángel era que los dos veían el fútbol igual, pero trabajaban distinto. Ángel trabajaba, porque es mentira que no trabajaba, pero le daba libertad a la inspiración del jugador. José, en cambio, trabajaba buscando pegar en el lugar donde le doliera al rival, en eso era más parecido al Toto Lorenzo, que le ganaba a Ángel con esa forma de manejar las tácticas.

P.: ¿Me querés decir que José era más pragmático?.

G.S.:
José si tenía que armar dos líneas de cuatro, en un momento del partido lo hacía sin pruritos.

P.: Bueno, terminó jugando con línea de cinco en La Paz ante Bolivia.

G.S.:
Fijate vos, me nombrás ese partido y el tipo arma algo muy inteligente. Me dice tengo que hablar con vos y me dice: "En una hoja poneme los 30 jugadores que para vos se adaptaron mejor a la altura de los que pasaron por nuestras manos" Hubo que revisar carpetas, carpetas y carpetas y le entregué una lista de unos 32 jugadores, sin saber lo que quería, porque él te contaba la mitad de la película. Le dimos la lista y nos pidió otra de los mejores 30 jugadores del momento para todo el resto del cuerpo técnico, dijo de acá (marcando la primera lista) yo voy a elegir los 18 mejores para ir a la altura y de acá (marcando la segunda) voy a elegir a los 18 para ganarle a Colombia. Para poder superar a Bolivia, tenemos que llevar a la altura jugadores que sean guerreros y que jueguen y ahí llevamos a Galletti, Cufré, Burdisso, chicos que no estaban todavía dentro del equipo y tenían que ganarse un lugar, entonces cabeceaban adoquines y me dijo, vos te vas a dedicar al equipo de la altura y Urtazún al de Colombia. Yo voy a ir con vos a la altura y Hugo se va a quedar trabajando con los otros, yo me acuerdo que antes del partido le dije a los jugadores "matemos a Fornari", desde 1973 que vengo escuchando del equipo fantasma y cuando el otro día escuché que Uruguay hace 50 años que no gana en La Paz, dije la pucha, nosotros podríamos haber estado ahí cerca también.

P.: Gerardo, después que se fueron ustedes perdimos 6 a 1 en La Paz

G.S.:
En La Paz no es igual subir que bajar. Un boliviano tiene un promedio de 7 millones y medio de glóbulos rojos, contra los cuatro doscientos, más o menos que tenemos los que vivimos en el llano. Para llegar a esa cantidad necesitás 15 días de adaptación y cada lugar de altura tiene una cosa diferente. En el Distrito de México tenés el smog, es complicado. En Ecuador hicimos el mismo trabajo que en La Paz, pero perdimos porque hay menos altura, pero es una cancha más rápida. La Paz es complicadísima, si vas con estrés, la pasás muy mal, yo lo sentí en carne propia, tenía un dolor de cabeza que tuve que tomarme como cinco te de coca y no se me pasaba y recién se me pasó el dolor de cabeza cuando llegamos a Santa Cruz de la Sierra. Ese partido hicimos todo muy bien, teníamos todo preparado. Tubos de oxigeno en el vestuario, el avión presurizado, contratado un micro con un chofer que tenía la ruta marcada, todo preparado, porque la altura te hace efecto a partir de las 5 horas que estás. Sabés que en 2010 yo ayude mucho a Venezuela, le di el mismo plan porque el preparador físico es argentino y hermano de un chico que tuvimos en Argentinos Juniors con José y los aconsejé muchos. Cuando Venezuela llegó con chances, me quería esconder, que no se enteren que yo los ayudé, porque encima no cobré un centavo. Lo hice todo de onda. Les dije que vayan con un equipo B, preparado en la altura, les conté un par de secretos, que para un arco la pelota viaja más rápido que para el otro. Bolivia termina atacando para ese arco y te termina aplastando. Los últimos 20 minutos en la altura te tenés que entregar porque no llegás a ninguna pelota, por eso cuando estás parejo, tenés que cerrar el partido. Esperemos que se gane en la altura rápidamente, porque no queremos quedar en la historia como Fornari.

P.: ¿Seguís trabajando para AFA. ¿Contame que estás haciendo?

G.S.:
Estamos trabajando con Centros de Alto Rendimiento en todo el país, tenemos 40 en todo el país, de los cuales hace 3 años que estamos con el plan. Se armó de la mano de Julio Grondona, quien me convocó para volver y ya llegaron 160 jugadores a Capital para jugar en inferiores de AFA, ya tenemos un chico en la Sub 20 (Lucas Salas de San Martín de San Juan), dos en la sub 17, otro más en la sub 15. Además tenemos más de 300 jugadores jugando en los campeonatos Argentino A, B y C. Vos vas a Albardón que está en el interior de San Juan y entre Albardón y San Juan capital, hay una diferencia abismal, hicimos una prueba de todo el interior de San Juan y le dije al coordinador: Anotá los que vos creas para Buenos Aires y los que creas para el medio sanjuanino y rescatamos seis jugadores. Tenemos muchos chicos dando vuelta, ahora viajo al interior de Santa Fe, donde vamos a ver jugadores de seis ligas. También miramos el fútbol de ascenso, que hay chicos que si los alimentás bien y los ponés físicamente pueden llegar. Así encontramos, por ejemplo a Lavezzi, al que yo iba a ver en Estudiantes de Buenos Aires.

P.: Y ¿cómo se manejan con adolescentes conflictivos?, porque Lavezzi no era un chico fácil, Griffa lo había echado de Boca

G.S.:
El no era fácil, pero yo no soy fácil tampoco. Griffa lo echó porque le contestó mal y lo primero que vos tenés que lograr es respeto. Si vas a agarrar a un chico de estos, agarralo solo en el momento justo y vaciale el cargador. Tuve situaciones con él, pero el viene de un barrio difícil. El sabía que yo lo había sacado del ascenso y lo arrimé a la selección Nacional, entonces tenía un agradecimiento. En Estudiantes también descubrí a Pablo Mouche, que jugaba en primera a los 15, lo trajimos a la sub 20, dos mundiales antes que le tocara. No era fácil. Hay jugadores por todos lados, hay que mirar. Ahora tenemos un chico de apellido Vega, que es 2001, primer año de infantiles y es Messi. Sabés como lo estamos cuidando, es de Salto lo descubrimos en el Centro de Alto Rendimiento.

P.: ¿Lo tiene algún club ya?

G.S.:
Seguramente irá a Racing, porque está en conversaciones y del Barcelona ya se lo querían llevar, descubrimos un talento. Cuando lo descubrimos se le informó a Grondona y enseguida se hizo una reunión entre el padre y Julio y se logró el compromiso para que vaya donde vaya, venga a jugar para la selección argentina. Hace poco me lo encontré al papá y me dijo que había perdido todos los números del Barcelona, la madre me hacía señas de atrás, así que algo tuvo que ver. El padre consiguió trabajo, que no tenía, así que parece que se queda en el país.

P.: ¿A Messi lo trajeron ustedes, porque hay muchos que se quieren colgar la medalla?

G.S.:
Le hicimos hacer a Grondona un amistoso en 24 horas en cancha de Argentinos Juniors ante Paraguay, para que no se lo llevara la selección española. Le vamos con el problema a Julio y como no tenía tiempo para armar el cobro de entradas, se le ocurrió que tenían que llevar un diario cada espectador para el Hospital Garrahan que estaba juntando papel para recaudar fondos. Ese día llovió y creo que había siete personas en la cancha. Así que el que dice que vio el debut de Messi es un mentiroso. Entró en el segundo tiempo e hizo tres goles. Le ganamos a la sub 20 de Paraguay 8 a 0 y de ahí fuimos a Colonia y le ganamos 4 a 1 a Uruguay, dos goles de él y dos de Ezequiel Lavezzi. Ya después le metimos un cambio muy grande, porque tomó del plantel la vergüenza de no querer perder a nada, de los argentinos. Tanto que cuando volvió a Barcelona nos llamaron para preguntarnos como habíamos hecho para cambiarle el carácter y el tipo le agregó a su vuelta a España la agresividad del jugador argentino. Allá pierden y te aplauden, acá perdés y nos vamos silbados. Después fue al Sudamericano de Colombia, que yo no fui porque tuve un problema cardíaco. Allí salimos terceros y después fue el Mundial de Holanda con Pancho Ferraro, donde tuvo un desempeño fantástico yendo de menor a mayor. Messi cuando gambeteaba y hacía tabla raza. Era letal.

P.: Además de Messi, quienes son los jugadores más importantes que te tocó dirigir en la selección

G.S.: Yo creo que Román Riquelme está ahí, un jugador extraordinario. Juan Pablo Sorín, el Sorín capitán del Mundial de Qatar, Cuchu Cambiasso, Mumo Peralta, Aimar. Fijate lo que te estoy nombrando. Pero, me quedó con Román, porque lo de Román es cosa seria.

P.: Riquelme es un tipo difícil de tratar, pero muy amigo de sus amigos

G.S.:
Yo nunca tuve problemas. Con él tenemos un trato muy especial. El me llama por el segundo nombre que a mi no me gusta (Antonio) y yo le digo negro de porquería. El me dice siempre, sabés porque te lo acepto, porque vos me lo decís en la cara y yo soy un negro de porquería, pero el tipo si lo tenía que retar, lo retaba solo, porque con hinchada era insoportable. Es un líder importante, si lo tenés a favor tuyo.

P.: Aparte un tipo de una inteligencia superior, no solamente en la cancha

G.S.:
El tenía algo muy positivo. El arrancaba una mateada en la habitación y era "el tumbero" de la habitación, todos los suplentes estaban con él, protegía a todos los suplentes. No le tiraba brea al técnico, sino que los animaba y les decía, ya te va a tocar la oportunidad. Un día yo traje del Chaco tres chicos de un Centro de Alto Rendimiento y Román estaba concentrado para ir a las Olimpíadas de Beijing. Yo estaba comiendo con los tres chicos y Riquelme viene con un plato de fideos y dice, me puedo sentar. Los pibes miran con admiración y dicen sí. Y empieza a preguntarles, " a ver, vos estudiás, que estudiás", y como jugás, así con los tres. Los pibes no lo podían creer y yo para mis adentros pensé, este tipo sigue siendo el mismo que yo conocí diez años atrás. Lo que pasa que a la gente, el que te dice las cosas en la cara, molesta y el no se calla nada y generalmente defiende al que menos garantía tiene de defensa, por eso calienta mucho más.

P.: Una prueba fue la inteligencia en la manera de irse, no le echó la culpa a nadie.

G.S.:
Cuando a mi me preguntaban que iba a hacer decía, me parece que se va definitivo el hombre. No está cómodo. Esto es un aguante de un montón de tiempo. El pensó que se iba a ganar la Copa y poder irse por la puerta grande. Lamentablemente su hermano metió ese twitter y le dio pasto a las fieras. Será uno más de los incomprendidos donde el simpático tiene más lugar, que el que hace las cosas bien y tiene talento.

P.: Esperabas que le fuera tan bien a Pekerman en Colombia.

G.S.:
Sí y te digo porque. Conocía al país y Colombia tenía justo el grupo como para armarlo, faltaba una mano que les dijera, señores basta, a partir de ahora se hace esto, esto y esto. Te cuento una anécdota, cuando recién llegó a los dos racinguistas (Gio Moreno y Teo Gutiérrez) los agarró aparte y les dijo "ustedes son dos porteños más y los vamos a tratar como dos porteños. No me embromen, porque de acá la puerta". Después tiene un Falcao top, como lo tenemos nosotros a Messi, entonces marca una diferencia. Conoce Colombia porque jugó una década allá, conoce la idiosincrasia del jugador colombiano que no es fácil y el tiene hasta una hija colombiana, que le juega a favor. El jugó allá 10 años y cuando se lesionó le pagaban todo si se quedaba en Colombia y el se quiso volver. Así que creo que se llevaron un técnico, que más adelante si tiene ganas, va a meter mano en juveniles, ordenando el proceso de Colombia. El fútbol colombiano es un fútbol que el que no lo ve, lo subestima, es como el fútbol chileno. Tiene muy buena técnica. Lo que vos le tenés que dar es profesionalismo. Pekerman los está haciendo jugar con arcos, a diferencia del proceso anterior. Van para adelante, antes eran los dueños de la posesión de la pelota, pero no lastimaban. Yo estoy esperando el duelo en Buenos Aires, porque será un duelo de titanes, porque conoce muy bien a los jugadores argentinos y es el partido más difícil que nos queda.

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