27 de junio 2002 - 00:00

Guste o no: una final acorde con la historia

Finalmente, se deben enfrentar Brasil y Alemania, que en definitiva es como decir que «ganó la historia hecha fútbol». Una final que está llena de incógnitas pues, aunque la deben afrontar los equipos que más disputas tienen (los sudamericanos participaron en 17 oportunidades y los europeos en 14), la primera curiosidad surge de que nunca se enfrentaron en ninguna de las 7 finales disputadas hasta el momento, a pesar de que el «scrach» ganó cuatro de seis finales que le tocó definir y los germanos triunfaron en tres de los seis intentos realizados hasta la fecha.
 
En realidad, la del domingo era una final anunciada, o por lo menos la que el mundo futbolístico quería ver, a pesar de que ni Brasil ni Alemania -a priori-pensaban llegar tan lejos. Cabe recordar que en las eliminatorias los brasileños necesitaron de un triunfo en el último encuentro, mientras que los alemanes debieron disputar un repechaje ante Ucrania, luego de haber llegado en segundo lugar en su grupo europeo, incluida una goleada de 5 a 1 ante Inglaterra. Lo que demuestra que un torneo mundial permite mostrar facetas distintas de las de un torneo más largo.

La Alemania de hoy no tiene en sus filas a un Franz Beckenbauer, Gerd Muller o Sepp Maier, a pesar de los elogios que cosecharon Oliver Kahn y Michael Ballack. A pesar de que Brasil cuenta con jugadores de alto nivel como Ronaldo, Rivalo o Ronaldinho, tampoco cuenta con estrellas estelares como Pelé, Jairzinho, Zico o Rivelinho, sólo por citar unos pocos. Pero los dos equipos se las ingeniaron para estar -legítimamente-en ese lugar de privilegio que presupone llegar a una final.

No es de incumbencia de los dos equipos en cuestión que en el camino hayan quedado los que se presuponía grandes candidatos, como el caso de Argentina, Francia, Portugal, Inglaterra, España e Italia. La estadística dirá que en el primer Mun-dial de Asia uno de los dos fue campeón y para la historia ello será suficiente. Además, a Brasil le permite la posibilidad de cambiar de «tetra» a «penta» campeón mundial, mientras que a Alemania un triunfo le posibilitará elevarse a la categoría de «tetracampeón», que precisamente hoy ostentan sus rivales del domingo. En medio de estas especulaciones, hay dirigentes que ya están actuando en las sombras. La Confederación Asiática de Fútbol, tentada por las actuaciones de Corea y Japón en este Mun-dial, se lanza a pedir una plaza más para ese continente. Tal vez olvidando que la promesa de una plaza fija será enviada a Oceanía y que darle una plaza más sería bajarle una a Sudamé-rica, o a América Central y el Caribe, o a Europa o a Africa, continentes que pugnan también para que sus cupos sean aumentados.

Los asiáticos parecen haber olvidado que China y Arabia Saudita (que no tenían la ayuda de la localía) tuvieron un deficitario desempeño y que Irán perdió con Irlanda la posibilidad que tuvo en el repechaje. Por ahora, digamos que, aunque gane Brasil, de ahora en más deberá jugar eliminatorias, por lo que el cupo quedará en cuatro plazas y media (es decir, con un repechaje) para los sudamericanos.

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