En el Boca de Carlos Bianchi había lugar para las grandes figuras, pero también para jóvenes que buscaban hacerse un nombre en el fútbol argentino. Edilio Cardoso llegó desde Brasil con apenas 18 años, se ganó un lugar en las inferiores y alcanzó la Primera en uno de los momentos más exitosos del club.
Jugó con Bianchi en Boca, sufrió un trágico ataque en un boliche y hoy trabaja como seguridad nocturno
Llegó muy joven al país, tuvo que luchar para sobrevivir hasta poder probarse en el Xeneize y tuvo varios momentos complicados mientras jugaba al fútbol.
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Logró hacerse un hueco en las inferiores de Boca, debutó en primera pero no corrió con la misma suerte que otros de sus excompañeros.
Su paso por el Xeneize terminó mucho antes de lo imaginado. Cuando buscaba afirmarse después de llegar al plantel profesional, una lesión y una noche en un boliche durante sus vacaciones cambiaron por completo el rumbo de su carrera.
Del sueño en la era dorada de Boca a una trifulca que casi le cuesta la vida
Jean Edilio Cardoso de Oliveira nació en Alegrete, Río Grande del Sur, y comenzó a jugar en Flamenghino, un club de su ciudad. Su oportunidad en Argentina surgió después de disputar el torneo Efipan, donde Ramón Maddoni observaba jugadores para Boca. El brasileño fue elegido para viajar a Buenos Aires y probarse a fines de 2001.
La llegada estuvo lejos de ser sencilla. Cardoso y otro juvenil brasileño quedaron durante dos días en una pensión de Villa del Parque sin que nadie fuera a buscarlos para realizar la prueba.
Casi sin dinero, sobrevivieron con galletitas y guaraná hasta conseguir comunicarse con sus familiares. Finalmente, Maddoni volvió a contactarlos y el delantero se presentó en La Candela ante Jorge Griffa.
Quedó en el club y avanzó hasta la Reserva en una época en la que la competencia arriba era enorme. Marcelo Delgado, Guillermo Barros Schelotto, Antonio Barijho y Carlos Tevez eran algunos de los delanteros del plantel profesional. Mauro Boselli, por su parte, aparecía como uno de sus principales competidores entre los juveniles.
Su única presentación oficial con la camiseta azul y oro llegó el 6 de julio de 2003, días después de la conquista de la Copa Libertadores. Boca visitó a Rosario Central con una formación alternativa y cayó 7-2 en el Gigante de Arroyito.
Cardoso ingresó durante el encuentro y participó en el primer descuento con el pase para el gol de Jonathan Fabbro. Carlos Bianchi seguía siendo el técnico de Primera, aunque aquel equipo fue dirigido por Oscar Regenhardt.
Poco después sufrió una lesión en la muñeca durante un partido frente a Vélez. Los estudios mostraron un problema en el hueso semilunar y debió ser operado de urgencia, por lo que permaneció más de tres meses sin jugar.
Cuando se fue de vacaciones a Alegrete, salió a bailar con un amigo y quedó involucrado en una pelea a la salida de un boliche. En medio del enfrentamiento recibió una puñalada en el hígado.
"Me sacaron un alien": la dramática complicación médica que lo dejó fuera del club
El ataque obligó a Cardoso a pasar por el quirófano. Los médicos tuvieron que abrirle el abdomen para atender la herida y limpiar la zona afectada, pero la primera intervención derivó en otra complicación: parte de sus intestinos quedó adherida y fue necesario volver a operarlo.
El brasileño permaneció ocho días internado y estuvo ocho meses sin poder jugar. Años después recordó la magnitud de aquella segunda intervención con una frase particular: "Prácticamente de la panza me sacaron un alien". También aseguró que el médico que lo atendió en esa oportunidad terminó salvándole la vida.
La larga recuperación terminó de cerrarle las puertas en Boca. Quedó libre y, por intermedio del empresario Eduardo Rosetto, continuó su recorrido en Estudiantes de Caseros. Allí disputó 10 partidos y convirtió cinco goles antes de conseguir otra posibilidad en Primera con San Lorenzo.
En Boedo tampoco logró asentarse. Héctor "Bambino" Veira lo utilizó en un encuentro ante Argentinos Juniors, pero un cambio de entrenador volvió a dejarlo fuera del plantel. Más adelante jugó en Defensores de Belgrano y Almirante Brown, antes de continuar en Colombia con Boyacá Chicó y Real Cartagena.
Después regresó al fútbol argentino y tuvo nuevas etapas en Almirante Brown y Estudiantes de Caseros, además de pasar por Barracas Central, Deportivo Riestra y Midland. Su último club como profesional fue Berazategui, donde decidió retirarse en 2018, a los 35 años.
La reconstrucción después del fútbol: albañil, logística y seguridad 12x36
El retiro lo encontró sin un respaldo económico suficiente para mantenerse durante mucho tiempo. En sus últimos meses en Berazategui incluso había trabajado con Uber para completar sus ingresos mientras seguía jugando, ya que arrastraba varios meses de salarios adeudados. Aunque recibió propuestas para continuar, consideró que los montos ya no justificaban el esfuerzo.
Permaneció algunos meses más en Argentina y llegó a jugar de manera amateur en la Liga de Luján. Mientras tanto, había tomado la decisión de regresar con su familia a Brasil. Vendió sus pertenencias en Buenos Aires y llegó a Florianópolis con ahorros suficientes para mantenerse durante unos tres meses.
Allí esperaba incorporarse a una empresa dedicada a trabajar con garrafas de gas, pero el empleo que le habían prometido nunca apareció. Con los ahorros cada vez más reducidos, consiguió trabajo como albañil en una obra y se mantuvo durante un año en la construcción.
Luego pasó a una empresa de camiones, donde trabajó durante 15 meses como ayudante y realizaba entregas para un corralón de materiales. Más tarde consiguió empleo como vigilante nocturno y empezó a cumplir un sistema de 12 por 36: doce horas de servicio seguidas por 36 de descanso.
El presente de Edilio Cardoso: su propio emprendimiento gastronómico y la tranquilidad laboral
Radicado en Florianópolis junto a su familia, Cardoso encontró mayor estabilidad con el empleo en seguridad. El exdelantero contó que sus ingresos mejoraron respecto de sus ocupaciones anteriores y que la modalidad de turnos también le permitió acomodar mejor su rutina.
A esa actividad le sumó un proyecto propio. Junto con su esposa y otros dos socios abrió un bar, una alternativa gastronómica que comenzó a desarrollar después de instalarse definitivamente en Brasil. La familia había elegido Santa Catarina por las posibilidades laborales y económicas que encontró en la región.
Su principal ocupación continúa siendo la vigilancia nocturna. Más de dos décadas después de aquella única aparición en Primera con Boca, reparte sus días entre los turnos de seguridad y el emprendimiento que lleva adelante junto a su mujer.
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