27 de septiembre 2026 - 18:00

Jugó con Maradona y Bochini, ganó tres Libertadores y hoy atiende un bar en Arequito

Pese a haber integrado uno de los equipos más ganadores del fútbol argentino, hoy está lejos del deporte en su pueblo natal.

Si bien no es tan reconocido o recordado como los ídolos de Independiente y Boca, fue importante en el recorrido de ambos.

Si bien no es tan reconocido o recordado como los ídolos de Independiente y Boca, fue importante en el recorrido de ambos.

Presidencia de la Nación Argentina

El fútbol argentino tiene historias difíciles de imaginar en otra época. La de Hugo Saggioratto junta a Diego Armando Maradona, Ricardo Bochini y tres conquistas de la Copa Libertadores dentro de una carrera que transcurrió entre algunos de los equipos más fuertes de los años 70.

Conocido como el Manija, el santafesino tuvo un lugar propio en una generación repleta de figuras. Su recorrido, sin embargo, terminó bastante lejos de las canchas en las que pasó buena parte de su juventud.

El Manija fue parte de un Independiente dominante en América.

El Manija fue parte de un Independiente dominante en América.

La época dorada en Independiente: multicampeón de América y del mundo

Saggioratto empezó a jugar en Belgrano de Arequito y llegó a Independiente con apenas 14 años. Todavía era un adolescente cuando apareció por primera vez en Reserva frente a San Lorenzo y, después de pasar por las inferiores, logró meterse en Primera en uno de los mejores momentos de la historia del Rojo.

Integró los equipos campeones de la Libertadores de 1972, 1973 y 1975. A su alrededor estaban Ricardo Pavoni, Francisco Sá, Agustín Balbuena, Daniel Bertoni y Ricardo Bochini, entre otros futbolistas que sostuvieron el dominio de Independiente a nivel continental durante aquella década.

También formó parte del conjunto que consiguió la Copa Intercontinental de 1973 frente a Juventus y la Interamericana de 1974. En el duelo contra los italianos estuvo entre los suplentes porque llegaba condicionado por una lesión.

El Manija se desempeñaba principalmente como mediocampista ofensivo, aunque pasó por distintas posiciones. La irrupción del Bocha agregó competencia por un lugar y ambos terminaron compartiendo equipo durante varias temporadas.

El día que Bochini lo reemplazó en su debut y la tarde que usó la 10 de Maradona

El 25 de junio de 1972, Independiente visitó a River en el Monumental. Durante el segundo tiempo salió Saggioratto y entró Bochini, quien de esa manera disputó su primer partido oficial en Primera. El encuentro terminó 1-0 para el conjunto de Núñez.

La relación entre ellos fue mucho más allá de aquella sustitución. Con el tiempo se hicieron amigos y hasta coincidieron en formaciones bastante particulares. Saggioratto recordó una en la que el Bocha utilizaba la camiseta 9, él llevaba la 10 y Bertoni jugaba con la 11.

Años más tarde llegó a Argentinos Juniors y allí compartió vestuario con Diego Maradona. En un partido ante Unión, Diego no podía jugar y el santafesino ocupó su lugar. Cuando el utilero repartió la indumentaria, le tocó justamente la número 10.

Maradona lo vio con su camiseta y le preguntó cómo se sentía. El Manija respondió que la 10 no lo iba a extrañar y después marcó dos goles. Desde la tribuna comenzó a bajar un canto que lo presentaba como “el hermano de Maradona”, mientras Diego lo llamaba “Cabezón”.

Saggioratto dejó un buen recuerdo en Argentinos Juniors.

Saggioratto dejó un buen recuerdo en Argentinos Juniors.

De levantar la Copa Libertadores a atender un bar en su pueblo natal

Tras dejar Independiente, Saggioratto pasó por Belgrano de Córdoba, Unión de Santa Fe, Argentinos Juniors, All Boys y Vélez. Su última etapa en Primera fue en el conjunto de Liniers, cuando las lesiones ya empezaban a traerle cada vez más problemas, especialmente en la cadera.

Se retiró como profesional a los 33 años, aunque todavía siguió jugando un tiempo en la Liga Casildense. Los dolores terminaron frenándolo y más adelante tuvo que someterse a dos operaciones de cadera.

Después regresó a Arequito, donde volvió a instalarse cerca de su familia. Allí empezó una vida bastante distinta a la que había llevado durante su etapa como futbolista y se metió en un rubro que hasta entonces no tenía demasiado que ver con su carrera.

Desde hace más de dos décadas trabaja en Porto Belo, un bar céntrico de la localidad que administra junto a un socio y amigo. Allí atiende mesas, recibe clientes y se ocupa de las tareas cotidianas del negocio.

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