6 de octubre 2026 - 11:44

La FIFA, otra vez bajo sospecha: documentos revelan que conocía la posible inelegibilidad de un jugador de RD Congo

Del caso Balogun al escándalo Mpasi: investigaciones de The New York Times y Le Monde revelan que la FIFA conocía las dudas sobre la habilitación del arquero congolés.

Después del «caso Balogun», la FIFA y el presidente Gianni Infantino se enfrentan a otro escándalo relacionado con el Mundial.

Después del «caso Balogun», la FIFA y el presidente Gianni Infantino se enfrentan a otro escándalo relacionado con el Mundial.

ÁMBITO

La FIFA vuelve a quedar en el centro de una tormenta por sus decisiones durante el Mundial 2026.

Cuando todavía permanecen abiertas las discusiones por la decisión de suspender la sanción al delantero estadounidense Folarin Balogun, una nueva investigación periodística coloca al organismo frente a otro interrogante de enorme gravedad: ¿por qué permitió que la República Democrática del Congo avanzara hacia el Mundial pese a que sus propios especialistas jurídicos habían detectado dudas sobre la elegibilidad de uno de sus futbolistas?

Las revelaciones de The New York Times y Le Monde, basadas en documentos internos y correspondencia de la FIFA, sostienen que el organismo conoció que el arquero Lionel Mpasi no había completado correctamente el procedimiento necesario para cambiar su afiliación internacional desde Francia hacia RD Congo.

Mpasi había representado a Francia en categorías juveniles y posteriormente pasó a jugar para la selección congoleña. El problema detectado no habría sido simplemente su doble nacionalidad, sino la falta de conclusión del procedimiento reglamentario para cambiar de federación.

Según la documentación citada por Le Monde, el departamento jurídico de la FIFA llegó a analizar diferentes escenarios, que iban desde una multa hasta consecuencias deportivas que podían afectar la participación de RD Congo en el repechaje mundialista. Finalmente, ninguna de esas medidas fue aplicada.

La selección de República Democrática del Congo empató por 1-1 contra Portugal y perdió con Colombia por 1-0 en el Mundial 2026.

La selección de República Democrática del Congo empató por 1-1 contra Portugal y perdió con Colombia por 1-0 en el Mundial 2026.

El caso tomó una dimensión mayor después del partido que definió al representante africano en el repechaje.

RD Congo derrotó a Nigeria por penales y consiguió el derecho a disputar la instancia que podía llevarla al Mundial. Nigeria presentó entonces una protesta ante la FIFA cuestionando la elegibilidad de jugadores congoleños. Sin embargo, la FIFA terminó rechazando el reclamo por cuestiones procedimentales.

La explicación oficial fue que sus órganos disciplinarios habían examinado el expediente y habían considerado que la presentación no podía prosperar por razones formales y de plazos. Al no existir una apelación dentro de los mecanismos correspondientes, la decisión quedó firme.

Pero las investigaciones periodísticas introducen un elemento que cambia la dimensión del caso: la FIFA ya habría detectado internamente el problema de Mpasi cuando volvió a examinar el expediente. Es decir, la discusión ya no pasa solamente por si Nigeria presentó correctamente o no su denuncia.

La pregunta es qué hizo la propia FIFA una vez que sus especialistas jurídicos detectaron la posible irregularidad.

A pesar de las dudas, RD Congo continuó en carrera. La selección derrotó posteriormente a Jamaica y obtuvo la clasificación para el Mundial 2026. Mpasi formó parte del equipo durante ese camino y también integró la selección durante el torneo.

El equipo africano avanzó hasta la fase eliminatoria y terminó siendo eliminado por Inglaterra. Así, una cuestión que inicialmente podía parecer un problema administrativo terminó teniendo consecuencias deportivas potencialmente enormes: si RD Congo hubiera sido sancionada y excluida del repechaje, el recorrido de la clasificación africana podía haber sido diferente.

La controversia se produce además después de otros casos en los que FIFA sí aplicó sanciones por cuestiones de elegibilidad.

Ese contraste es uno de los argumentos centrales de quienes cuestionan la actuación del organismo.

La FIFA ha defendido públicamente la autonomía de sus órganos judiciales y sostiene que los comités disciplinarios toman sus decisiones en función de las normas vigentes y de los hechos concretos de cada expediente.

Pero los documentos revelados por Le Monde plantean una pregunta incómoda: si dentro de la propia FIFA se había detectado una posible irregularidad, ¿por qué no se produjo una consecuencia deportiva para RD Congo?

La respuesta oficial se apoya en la cuestión procesal. Las investigaciones periodísticas, en cambio, ponen el foco en la diferencia entre conocer una posible infracción y actuar frente a ella.

¿Qué papel tuvo Gianni Infantino?

Aquí aparece el aspecto político más delicado del caso. The New York Times y Le Monde investigaron también la relación entre Gianni Infantino y Véron Mosengo-Omba, actual presidente de la Federación Congoleña.

Mosengo-Omba había ocupado anteriormente cargos importantes dentro de la estructura de la FIFA y es considerado cercano al presidente del organismo.

La investigación de Le Monde sostiene que Infantino habría intervenido políticamente para favorecer la llegada de Mosengo-Omba a la conducción del fútbol congoleño. El dirigente fue finalmente elegido presidente de la FECOFA el 20 de mayo de 2026, con 60 votos sobre 65 delegados presentes.

La propia federación congoleña confirmó posteriormente la estrecha relación institucional entre ambos. En septiembre, Mosengo-Omba fue recibido por Infantino en Zúrich y, según la FECOFA, el presidente de FIFA felicitó a la federación por el regreso de RD Congo al Mundial después de 52 años y prometió apoyo para distintos proyectos del fútbol congoleño.

En tanto, la FIFA rechazó las acusaciones de interferencia. El organismo sostuvo que sus comités judiciales son autónomos y que sus decisiones se toman sobre la base de las normas aplicables y de los hechos concretos de cada caso.

Le Monde también informó que la FIFA calificó de infundadas las acusaciones relacionadas con una supuesta intervención política de Infantino.

Por lo tanto, hasta ahora existe una diferencia fundamental entre lo que revelan las investigaciones periodísticas y lo que está probado sobre una eventual intervención personal de Infantino.

Los documentos pueden demostrar que hubo conocimiento interno del problema de elegibilidad y que se analizaron posibles consecuencias, pero no demuestran por sí solos que Infantino haya ordenado que RD Congo fuera beneficiada.

El caso Balogun vuelve a poner todo bajo la lupa

La controversia por Mpasi llega apenas unos meses después de otro episodio que provocó fuertes cuestionamientos contra FIFA.

Durante el Mundial, el delantero estadounidense Folarin Balogun recibió una tarjeta roja durante el partido contra Bosnia y Herzegovina. La expulsión implicaba automáticamente una suspensión para el siguiente encuentro. Sin embargo, FIFA anunció posteriormente que suspendía la aplicación de esa sanción, lo que permitió que Balogun jugara contra Bélgica por los octavos de final.

Durante el Mundial, el estadounidense Folarin Balogun recibió una tarjeta roja durante el partido contra Bosnia y Herzegovina. Un llamdo del Presidente Trump a Infantino posibilitó que el delantero pudiera jugar ante Bélgica.

Durante el Mundial, el estadounidense Folarin Balogun recibió una tarjeta roja durante el partido contra Bosnia y Herzegovina. Un llamdo del Presidente Trump a Infantino posibilitó que el delantero pudiera jugar ante Bélgica.

La decisión generó un enorme revuelo porque ocurrió después de que el presidente estadounidense Donald Trump reconociera que había llamado a Infantino para pedirle que revisara la situación.

Infantino confirmó que había recibido la llamada y que había conversado sobre el caso, aunque negó que Trump hubiera intervenido en la decisión final. El presidente de FIFA insistió en que el Comité Disciplinario actuó de manera independiente.

Aunque FIFA sostuvo que se trató de una decisión independiente, el episodio provocó críticas internacionales y cuestionamientos sobre la autonomía real de los órganos disciplinarios.

Los expedientes Balogun y Mpasi son diferentes. En el caso del estadounidense, la discusión estuvo relacionada con la suspensión derivada de una tarjeta roja. En el caso congoleño, el problema está relacionado con la elegibilidad de un futbolista y con el procedimiento para cambiar su afiliación internacional.

Pero ambos casos tienen un punto en común: la intervención o el conocimiento de las máximas autoridades de FIFA quedó bajo la lupa al mismo tiempo que una decisión terminó beneficiando deportivamente a una selección o jugador.

En el caso Balogun, está confirmado que Trump llamó a Infantino y que posteriormente FIFA suspendió la sanción. Lo que no está probado es que la llamada haya determinado la resolución.

En el caso Mpasi, las investigaciones sostienen que FIFA conocía el problema de elegibilidad y que se analizaron posibles sanciones, pero finalmente RD Congo siguió adelante. Tampoco está probado que Infantino haya ordenado esa decisión.

La diferencia entre esos hechos y las acusaciones políticas es fundamental.

Infantino, África y la reelección de 2027

El contexto político tampoco es menor. Infantino busca mantener el respaldo necesario para continuar al frente de FIFA y África representa un bloque electoral de enorme peso dentro de la organización.

En ese escenario, cualquier vínculo estrecho entre la conducción de FIFA y una federación nacional puede convertirse en un asunto político.

La investigación de Le Monde va incluso más lejos y sostiene que el caso RD Congo debe analizarse dentro de una trama de relaciones políticas entre Infantino, Mosengo-Omba y las autoridades congoleñas. El medio francés habla de una posible interferencia política, mientras que FIFA rechaza esa interpretación.

La palabra “encubrimiento” aparece en la investigación de Le Monde, pero debe entenderse como una acusación periodística, no como un hecho judicialmente probado.

El problema para la FIFA ya no es solamente el caso de un arquero. Es la acumulación de decisiones que generan preguntas sobre la independencia de sus organismos disciplinarios.

Primero fue el caso Balogun, en el que una llamada de Trump a Infantino quedó asociada temporalmente con la revisión de una sanción que permitió al estadounidense disputar un partido decisivo del Mundial. Ahora aparece el caso Mpasi, donde documentos internos citados por dos grandes medios internacionales indican que FIFA conocía las dudas sobre la elegibilidad de un jugador que terminó participando en el Mundial.

En ambos episodios, FIFA sostiene la misma defensa: sus órganos judiciales son independientes.

La discusión que queda abierta es si esa independencia es suficiente cuando las decisiones de esos órganos pueden tener consecuencias deportivas, económicas y políticas de enorme magnitud.

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