Si bien el deporte, y especialmente el fútbol si hablamos de Argentina, es un método de escapismo para muchas personas, que ven los partidos y van a la cancha para distraerse de la rutina y el trabajo, muchas veces las dificultades de la vida traspasan la hinchada y se traduce en años oscuros para los clubes también. Y eso mismo se vivió en un superclásico.
"Ladrones": el día que se jugó un Superclásico y la hinchada insultó a su propio equipo y al rival
Si bien ahora los partidos de fútbol reciben críticas a diario y es mas fácil encontrar quejas entre hinchas, este episodio no tenía precedentes.
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La crisis económica alcanzó al fútbol y a un inolvidable Superclásico.
En 1989 se registró un episodio que, en la actualidad , donde se ocultan los insultos y las críticas internas, resultaría impensable: uno de los superclásicos disputados ese año fue tan decepcionante que, en los minutos finales, la hinchada de Boca Juniors gritó “ladrones” tanto a sus jugadores como a los de River Plate.
El escándalo en la Bombonera: los dos 0-0 que desataron la furia de la hinchada de Boca
El hecho en cuestión ocurrió a fines de julio de 1989 por las finales del Torneo Clasificación, que iba a derivar en quien enfrentaría a San Lorenzo para ingresar, junto al campeón de la temporada, Independiente, a la Copa Libertadores del año siguiente. La serie del superclásico terminaría el jueves 27 con un triunfo 2-1 de River sobre Boca, en cancha de Vélez.
Sin embargo este era un partido desempate, ya que previamente se había jugado el superclásico en dos ocasiones y ambos partidos habían terminado 0-0, primero en el Monumental, el miércoles 19, y luego en la Bombonera, el lunes 24. Lo peculiar del caso era que hasta ese momento no era común ese resultado. En el historial del superclásico sólo se habían registrado ocho empates sin goles. Y de repente se sumaron dos consecutivos, en pocos días. La decepción fue tal, que la hinchada hablaba de la “muerte del fútbol argentino”.
En los minutos finales, la frustración acumulada se tradujo en gritos de “ladrones” dirigidos tanto a los jugadores de Boca como a los de River, manifestación que evidenció el rechazo de un espectáculo que se distanció de la pasión y expectativa propias de un superclásico.
Llegó a tal punto de crítica, que la crónica de los periodistas de la revista Sólo Fútbol fue lapidaria: tras calificar de “muy malo” el partido, escribieron “Salvo en 1976, en un amistoso de verano en Mar del Plata, estos periodistas no recuerdan otro River-Boca tan malo como el del miércoles en el Monumental”.
Un fútbol sin alma en medio del caos: así era el país y los equipos en 1989
El año 1989 se presentó como un período complejo para Argentina, en el que tanto la sociedad como el fútbol reflejaban la incertidumbre y la cautela propias de un contexto de crisis. En este ambiente, los equipos resultaban muy afectados por la presión externa y la exigencia de resultados, a veces sacrificando la calidad del juego para a evitar polémicas y errores que pudieran agravar el descontento popular.
El estilo de juego se volvió defensivo y frío, lo que llevó a una reducción notable de la esencia del fútbol, convertida en un simple trámite para alcanzar metas deportivas. La desmotivación en el terreno de juego se reflejaba en la organización y en la rutina de los equipos, los cuales parecían resignarse ante un sistema que más que premiar el talento y la entrega, castigaba los riesgos y la creatividad.
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