8 de diciembre 2012 - 23:12

Los hinchas explotaron contra Falcioni y Angelici

Falcioni, el blanco de los insultos del hincha de Boca.
Falcioni, el blanco de los insultos del hincha de Boca.
La dura reprobación al entrenador Julio César Falcioni y al presidente Daniel Angelici, exaltada en los gritos atronadores que clamaron por el retorno de Juan Román Riquelme, opacó el reconocimiento que recibieron Rolando Schiavi, en su despedida de la institución, y Martín Palermo, en su regreso a La Bombonera, en esta ocasión como técnico de Godoy Cruz.

El "¡¡Riquelme, Riquelme!!" que socios y simpatizantes boquenses levantan habitualmente como una muestra de gratitud al ídolo y repudio al técnico, pudo más que la serie de homenajes preparados por los dirigentes para recordar a glorias del ayer y del hoy, y que por primera vez abarcó a Angelici, que fue insultado y sufrió la rotura de los vidrios de su palco.

Fue tanta la hostilidad de los hinchas "xeneizes" que los dirigentes Marcelo London y José Requejo tuvieron que salir a pedirle a los plateístas del sector A que dejaran de arrojar proyectiles y proferir insultos.

El enojo manifestado por tres cuartas partes de La Bombonera fue in crescendo ante otra pobre demostración del equipo, nuevamente vulnerable en defensa y carente de ideas en ataque al margen del triunfo, agigantando la ausencia del "10", el máximo ídolo de la historia del club para muchos de sus hinchas.

Sólo el sector que nuclea a la denominada barra brava no se sumó al fastidio del resto, cantando primero el conocido "¡Dale Boca!" y luego un contundente "¡Canta por Boca la puta que te parió!".

Pero eso no alcanzó para acallar a la mayoría del público, que además de sus cánticos desplegó varios carteles solicitando el retorno de Riquelme y el alejamiento de Falcioni.

El momento más fuerte contra el presidente y el DT llegó cuando la casi totalidad del público que asistió clamó por el regreso de Carlos Bianchi en el momento que éste apareció en un video saludando a Schiavi al término del mismo.

Los expresivos cantos "Que de la mano de Carlos Bianchi todos la vuelta vamos a dar" y "Tráelo a Bianchi, la puta que te parió" dirigidos a Angelici, sonaron como un veredicto en cuanto a la continuidad de Falcioni.

Este, imperturbable, se dedicó a fumar un cigarrillo, en tanto Schavi agradecía a sus "viejos, compañeros y a Boca" por todo lo que logró en el fútbol y se proyectaban en el tablero del estadio los saludos de excompañeros como Riquelme (ovacionado), Palermo y Alfio Basile (ambos muy aplaudidos).

También se emitieron grabaciones de Diego Maradona, Marcelo Delgado, Diego Cagna, Cristian Chávez y Leandro Somoza, éste ruidosamente silbado.

La barra, por su parte, prefirió cantar un sugestivo "Olele, Olala, el flaco es de Boca y de Boca nada más", en supuesta alusión a las simpatía de Riquelme por Tigre.

No de casualidad el ídolo "xeneize" recordó días atrás que "los muchachos que están detrás del arco no dejaron poner en el partido con All Boys (febrero de 2011) carteles a mi favor, esos a los que nunca les puse un peso".

Una demostración popular que dejó en segundo plano las plaquetas que recibieron Schiavi, Palermo y Roberto Abbondanzieri.

El zaguero, además, fue recibido por sus compañeros y el cuerpo técnico con el clásico pasillo pre partido, pero del mismo no participó Falcioni, que prefirió abrazarse con Palermo.

Más olvidadas aún quedaron las plaquetas a las figuras del campeón del '62 con Antonio Roma a la cabeza, seguido por Antonio Rattín, Silvio Marzolini, Alberto Mario González, Carmelo Simeone y Osvaldo Nardiello.

Inclusive, Roma recibió otra plaqueta en recuerdo al célebre penal que le atajó a Delem y que sirvió para que se abrazara a Agustín Orión, en el mismo arco y bajo los aplausos de la "Doce".

Todas las plaquetas fueron entregadas por Angelici, quien ese momento todavía no había sido blanco de la reprobación general, centrada en la figura del entrenador.

El triunfo final por 2-1 y la emoción que generó la despedida de Schiavi, acompañado por su familia y dando una vuelta olímpica con la pelota del partido, fue un bálsamo para una tarde caliente en La Bombonera, en la que hinchas y socios dejaron claro que la herida por la partida de Riquelme lejos está de cicatrizarse.

Dejá tu comentario

Te puede interesar