Los motores de la Fórmula 1 rugieron en plena 9 de Julio

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Ruido de motores y mucha gente en hora pico no parece ser una postal rara para la 9 de Julio, es más se ha convertido en una realidad tediosa de esta ciudad. Pero esas mismas características fueron hoy un placer y deleite para amantes del deporte motor. Esta vez el ruidoso motor del colectivo 86 se canjeó por el armonioso sonido del V12 del auto Red Bull de Fórmula 1 que David Coulthard paseó por la avenida más ancha del país. 

Unas 80.000 le dieron marco a un evento único en Buenos Aires que por unas horas se vistió de Montecarlo para albergar a la Fórmula 1 en una especie de circuito callejero. 

A las 15.05 el escocés, quien el próximo fin de semana en Brasil pondrá fin a su carrera dentro de la categoría, comenzó a acelerar su Red Bull e hizo vibrar hasta los muros del Teatro Colón por donde pasó varias veces. El recorrido fue de ida y vuelta por la 9 de Julio entre las calles Lavalle y Marcelo T. De Alvear. Coulthard hizo una serie de aceleradas, aunque no a fondo, y sorprendió al público con las famosas donats o rosquillas que hizo tan famosas el ex piloto de F1 Alex Zanardi y que consisten en hacer girar al auto en círculos quemando gomas. 

El auto hizo 4 salidas de tres vueltas cada una y en la pasada final Coulthard tomó una bandera de la Argentina Y la flameó a bordo de su monoplaza, lo que provocó una verdadera ovación de los fans. Es sabido que el británico tiene un cariño por Buenos Aires ya que no suele estar presente en las exhibiciones de los autos de la bebida energizante, pero cuando se enteró de que se iba a ser en Buenos Aires, decidió venir él mismo.

Realmente tengo buenos recuerdo de la Argentina, corrí aquí durante 4 años y fue donde logré mi primera pole position (en 1995 a bordo de un Williams). Es por eso que siempre fue un lugar caro a mis recuerdos, comentó más tarde en conferencia de prensa. 

Lo cierto es que la Fórmula 1 volvió al país. Parece que debido a que no somos una plaza muy rentable tendremos que acostumbrarnos al verla en este tipo de eventos que durante los últimos años también hizo la escudería Williams en las carreras especiales que el TC 2000 hace en el autódromo Gálvez. La idea de hacerlo en una de las avenidas más emblemáticas de la ciudad con el Obelisco haciendo de telón de fondo le dio un colorido particular y único quizás sólo comparable con los GP de la década del 50 que se corrían por las calles de Palermo.

Pablo Jiménez

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