Messi le ahogó el festejo a Bielsa
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La velocidad en las transiciones de los dos equipos ameritaban un esfuerzo físico descomunal durante la primera parte.
Barcelona, sin un delantero de área definido, apostó a las llegadas de Cesc Fábregas y de Sergio Busquets por el medio del campo con la intención de desacomodar la referencia de los centrales locales.
Mientras tanto, Bielsa apostó al eje de Fernando Llorente y a la conducción de Ander Herrera para poder quebrar la defensa del último tricampeón español.
Adriano provocó una buena intervención de Gorka Iraizoz, después de una gran pared con Xavi Hernández antes de llegar a los cinco minutos de juego, mientras que el conjunto de Bilbao respondió con una enorme jugada colectiva finalizada en un tiro demasiado centrado de Herrera y el control de Víctor Valdés.
Mientras Barcelona volvía a acercarse a la ventaja con un disparo apenas desviado de Andrés Iniesta desde afuera del área, el local abría el marcador en una de las primeras ocasiones en las que el césped influyó en el juego.
Javier Mascherano resbaló al querer interceptar un pase por la izquierda y le dejó el camino libre a Markel Susaeta, quien tocó suave hacia el vértice izquierdo del área y Ander Herrera ejecutó un tiro fino abierto clavado junto al ángulo izquierdo del arco de Barcelona.
El equipo vasco no sólo se ponía en ventaja, sino que cortaba una racha de nueve partidos consecutivos.
El gol de los anfitriones hizo reaccionar a Barcelona, que arañó la igualdad apenas un minuto después, con un tiro de Dani Alves que Iraizoz rechazó con los pies en una jugada preparada de pelota parada, y que empató en la ocasión siguiente, gracias a su revolución ofensiva.
Eric Abidal desbordó por la izquierda y mandó un centro llovido al corazón del área, para que Fábregas se elevara como un delantero de área y anotara el gol con un cabezazo perfecto.
En los minutos previos al descanso Messi e Iniesta elaboraron buenas conexiones, pero siempre apareció Iraizoz para despejar el peligro en el área local.
El entretiempo dejaba un saldo de dos equipos haciendo un fútbol dinámico, entretenido y arriesgado.
Durante la segunda mitad, el estado del césped empezó a jugar su partido. La mitad ofensiva de Barcelona se inundó de charcos y dificultó demasiado el despliegue de los visitantes. Aún así, los visitantes se adueñaron definitivamente del control de la pelota.
Messi, que no había llegado a desequilibrar demasiado en el primer tiempo, provocó otra gran atajada de Iraizoz con un zurdazo suave desde la derecha y Athletic de Bilbao depositó las esperanzas en los pases largos y los centros a Llorente.
Unos minutos después de la media hora de la segunda parte y cuando ya el reinado del juego se debatía entre el equipo con mayor resto físico, Athletic de Bilbao se encontró nuevamente con la ventaja en una carambola dentro del área.
Un tiro de esquina desde la derecha finalizó en un despeje fallido de Abidal, un rebote en el cuerpo de Llorente y un último desvío en Gerard Piqué, quien no pudo evitar que la pelota ingresara al arco.
Barcelona, que había amenazado con dos mano a mano controlados por Iraizoz ante los tiros de Iniesta y David Villa, consiguió salvar su invicto gracias a su máxima estrella.
Messi apareció en el momento justo para sacar rédito de un desentendimiento de Fernando Amorebieta e Iraizoz en el área, y definió con un zurdazo cruzado casi sin resistencia y con el arco a su merced.
Antes, Rayo Vallecano goleó como local por 4-0 a Real Sociedad, mientras que Espanyol y Villarreal empataron sin goles.



