La selección de México conjuga calidad individual, agresividad colectiva y un profundo deseo de revancha por la eliminación del pasado mundial de Alemania 2006.
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El dibujo táctico azteca para el partido de mañana ante Argentina se mantendrá en un 4-4-2 con una línea media caracterizada por imponer el ritmo de los partidos y sorprender por los espacios ofensivos que generan los delanteros.
Gerardo Torrado, por la derecha, y Andrés Guardado, por el costado opuesto, son carrileros verticales muy inteligentes para aprovechar las espaldas de los medios externos rivales y, de esa forma, llegar a posiciones de ataque. El buen complemento de la dupla de ataque que conforman Juan Carlos Cacho y Nery Castillo (en duda por un esguince de rodilla izquierda) fue otra de las fortalezas que expuso México a lo largo de la competencia. Especialmente, la presentación de Castillo, elogiado por el propio Alfio Basile como uno de los mejores futbolistas de la Copa América en base a la habilidad de una zurda incontrolable para los defensores en el mano a mano.
Como ya lo anticipó su polémico técnico Hugo Sánchez, México saldrá a plantear el partido golpe por golpe y en la disputa de la pelota en la mitad de la cancha estará la clave para el predominio de un equipo u otro en el juego.
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