Mónaco se dio el gran gusto en el Lawn Tennis

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Juan Mónaco vivió hoy el momento más feliz de su corta carrera al imponerse al italiano Alessio Di Mauro por 6-1 y 6-2 y ganar el ATP de Buenos Aires, en el mítico Lawn Tennis, colmado por 6.000 espectadores.

Mónaco, 66 en el ranking mundial, tenía la oportunidad de quedarse con su primer torneo ante un Di Mauro (98 del mundo), mucho más accesible de lo que se podía imaginar si llegaba a la final antes de comenzar el certamen. El tandilense, consciente de ese pequeño guiño que le había deparado el destino, salió a jugar como candidato y no le pesó, a pesar de que lo hizo en el Buenos Aires Lawn Tennis Club y ante un público sediento de ver ganar a un local, tras la coronación del español Carlos Moyá el año pasado.

El argentino supo sobrellevar los nervios del principio y tras levantar un break point en contra en el primer juego, ganó once puntos consecutivos que le permitieron quebrar el saque de su rival y tomar una rápida ventaja de 3-0.

La presión de Mónaco, la profundidad y ángulo de sus golpes fueron demasiado para Di Mauro, un clásico jugador de Challengers que a los 29 años se encontró en Buenos Aires con su primera final de un torneo de ATP.

Mónaco tuvo un excelente set inicial con su primer saque y su efectividad de 80 por ciento en ese golpe fue un punto de inflexión en su juego ya que eso le permitía ganar sus games con comodidad y esperar los de Di Mauro con suma tranquilidad.

Era tanta la superioridad que sentía el tandilense sobre el europeo que hasta le ganó un punto con una «Gran Willy» cuando subió a la red y quedó atónito ante la genial improvisación del argentino, quien desde las tribunas era observado por Guillermo Vilas y Gabriela Sabatini.

Tras quebrar el saque del italiano en el sexto juego, Mónaco se encaminó a ganar por 6-1 el primer set, en el que consiguió 12 winners contra ninguno de Di Mauro, en una clara demostración de la poca potencia de los golpes del italiano. El argentino mantuvo su concentración en el inicio del segundo set y, tras quebrarle el saque a Di Mauro, el europeo solicitó la presencia del médico por una molestia en su pierna derecha, que le impedía moverse con soltura. El tandilense confirmó su saque en el siguiente juego, se adelantó 2-0 y, de no ser porque la ansiedad le jugó una mala pasada y cometió algunos errores no forzados, podría haber ganado el parcial aun con mayor comodidad.

En el séptimo game, Mónaco le quebró una vez más el saque a Di Mauro y, tras ganar el suyo en el siguiente, se quedó con toda la gloria en apenas 63 minutos, los más importantes desde que comenzó a jugar al tenis y ante el delirio de toda la gente.

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