Muchospadres sacan a sus hijos de clubes argentinos cuando emisarios o empresarioslos tientan con llevarlos a jugar a Italia. Piensan que es un negocio, pero sinembargo no lo es.
Unos200 niños y adolescentes argentinos juegan en las divisiones menores de clubesitalianos y atraviesan una situación «social y moralmente grave»,



