12 de noviembre 2000 - 00:00

No siempre que llovió paró.... No siempre que llovió paró.... No siempre que llovió paró....

Juan Pablo Pompei no tiene suerte con las inclemencias meteorológicas y cada vez que llueve tiembla. En aquel Racing Argentinos del viernes 8 de setiembre pasado hizo jugar el partido bajo un diluvio con la cancha convertida en una pile-ta de natación. Sólo a los 2 minutos del segundo tiempo y cuando ya la pelota era una boya se decidió a suspenderlo.
Ayer le tocó River-Newell's y otra vez sopa, perdón agua. Entonces, como aquella vez se comió una sanción, sin pensar en el viento que se había levantado, en el cielo que comenzaba a abrirse pensó en todas las críticas que recibió en aquella noche de Avellaneda y a los 31 minutos de comenzado el partido decidió que no iba más...

A River mucho no le preocupó la suspensión porque con una estupenda palomita de Ortega ganaba 1 a 0 y como ya sabía que se había resentido Pablo Aimar (pubalgia rebelde y molesta) mal no le venía la decisión. En cambio a Newell's se le complicaba el panorama. Tenía que jugar mañana en La Plata los minutos pendientes contra Estudiantes, pero se quedó en Buenos Aires a la espera de que le confirmen si efectivamente va al estadio de 57 y 1 o tiene que volver al Monumental.

En este verdadero aquelarre (el fútbol de la AFA se adelanta por las eliminatorias y Bielsa sólo pone jugadores «argentinos» con cuentagotas y como suplentes), en Avellaneda se le ponía espeso el panorama a Fabián Madorrán, que una hora antes de las 18.10 dijo que se podía jugar, que él iba a entrar en el campo de juego a las 17.50. Jugar se podía jugar, pero el juez «sin presiones de nadie» según manifestó terminó por hacer mojar a la mayo-ría de la gente al divino botón. No hubo fútbol en Avellaneda. Ni un minuto, ni un segundo. Nada. Y eso que se había suspendido el segundo tiempo de la reserva «para preservar el estado del terreno». 29

Es tal la confusión y tal la superposición de calendarios que a esta altura Boca, si no juega mañana, después del choque ante el Real deberá medirse sucesivamente con San Loren-zo y con Independiente



«Se puede jugar el martes» arriesgó Pedro Iso, el presidente de Independiente. Nadie lo sabía anoche. Sábado, franco. ¿Con quién consultar? Nadie. Todas especulaciones. De celular a celular. La baja de Aimar sumada a la de Gallardo y a la de Batistuta puso en jaque a Bielsa, pero también a Bianchi. La posibilidad de perder a Riquelme, a Delgado y acaso a Ibarra (finalmente irá Guillermo Barros Schelotto) se le sumaba a la baja de Serna que irá a Brasil para jugar por Colombia. ¿Puede jugar Boca en esas condiciones esta semana? teniendo en cuenta que debe enfrentar a Talleres el domingo y viajar a Tokio el lunes sería un disparate. Y está bien que la desorganización impere, pero no puede, no debería, llegar a tamaño nivel.

Lo cierto es que toda esta parafernalia le da un ingrediente más de atracción al campeonato. River, que dijo pensar sólo en la Mercosur, se dio cuenta de que todavía puede dar un zarpazo final y se ilusiona con su poderío ofensivo recuperado a partir del buen momento de Saviola (otro que citaría Bielsa) y de Ortega, candidato de fierro frente a Chile. Por ese partido del miércoles es poco probable que River juegue en estas horas, los minutos que faltan del partido frente a Newell's. Mucho más si también Bielsa llamó a Eduardo Berizzo para sumarse al plan-tel que mañana por la tarde viajará a Santiago.

Idas y vueltas, intereses de unos y de otros. El Apertura, la Mercosur y la Europeosudamericana. Mucho y todo junto. Con dos pesos pesados en el centro de la escena. Boca y River. Nada menos.

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