25 de agosto 2008 - 00:00

Pekín cerró los juegos con un espectáculo majestuoso

Los chinos cerraron los Juegos Olímpicos como los iniciaron:con una ceremonia majestuosa, llena de brillo, colorido ymúsica. El cierre fue perfecto y asombroso. Londres espera,dentro de cuatro años.
Los chinos cerraron los Juegos Olímpicos como los iniciaron: con una ceremonia majestuosa, llena de brillo, colorido y música. El cierre fue perfecto y asombroso. Londres espera, dentro de cuatro años.
Después de la ceremonia de apertura de estos Juegos Olímpicos de Pekín, de la que habló y seguirá hablando el mundo por mucho tiempo, nadie se hubiera imaginado que iba a suceder lo mismo con la de cierre.Y otra vez los chinos sorprendieron a todos.

Porque la clausura de los juegos superó cualquier expectativa, y si bien la llama olímpica ya no brilla sobre la capital china, la fiesta del deporte que organizaron será recordada por ahora como la mejor de la historia. Las puertas del imponente «Nido de Pájaros» se abrieron dos horas antes del comienzo de la ceremonia y ya al entrar al estadio, en ese momento semivacío, se podía palpar lo que se vendría. Primero comenzó el show con todo el color de China, con música pegadiza, la misma que se escuchó durante todos los juegos, acompañada por un sistema de iluminación jamás visto, al igual que el sonido, que provocaban que todo fuera más espectacular. Enseguida ingresaron los abanderados de cada delegación y no hubo un solo argentino que no estuviera al borde de las lágrimas por la emoción cuando Juan Esteban Curuchet hizo flamear más alto que los demás el estandarte con los colores celeste y blanco. Luego se hicieron presentes en el estadio los atletas de todos los países, para que ellos también vivan la fiesta de la ceremonia de cierre.

Llegó la hora de la premiación a los ganadores de la prueba madre de los Juegos, el maratón, que ganó el keniata Samuel Kamau Wansiru. Después, el tiempo de las palabras de rigor, pero a diferencia de otros tiempos, las mismas fueron emotivas y, por suerte para todos, pasaron rápido.

El primero en hablar fue Liu Qi, jefe del comité organizador (BOCOG) y del Partido Comunista Chino, que le agradeció al COI y destacó la importancia que tuvieron para su país estos Juegos Olímpicos. Luego de las palabras llegó el momento que todos imaginaban sería el más triste de la noche, cuando se apagó la llama olímpica, el fuego sagrado de estos juegos. Pero no, los chinos lograron hacer de ese momento emotivo algo inolvidable.

El espectáculo que armaron para que la llamade a poco se fuera apagando fue sencillamente perfecto y asombroso. Y cuando la llama se había extinguido llegó el momento formal de entrega de la bandera, algo que todos supusieron, sobre todo cuando ingresaron al medio del estadio los alcaldes de Londres, Boris Johnson, y el de Pekín, Guo Jinlong.

Mientras caminaban por una alfombra roja desde el centro de la cancha yendo para la mitad del estadio apareció por un costado un micro rojo, como los que se ven en Londres, que desde el 27 de julio al 12 de agosto de 2012 será sede de los próximos Juegos Olímpicos. Ese micro se convirtió en un escenario de rock, desde donde la guitarra de Jimmy Page, el legendario integrante de Led Zeppelin, otra vez hizo llorar a todos de la emoción.

La fiesta continuó con más música y llegó otro de los momentos emotivos con uno de los tenores más reconocidos del mundo, Plácido Domingo. Después de casi cuatro horas se anunció que la fiesta había llegado a su fin.

Nadie se fue triste, porque las expectativas se habían cumplido.

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