El argentino Mariano Puerta, junto al futbolista francés Zinedine Zidane y el español Rafael
Nadal, en el momento de la premiación.
Mariano Puerta se fue con la frente alta de Roland Garros, a pesar de haber perdido la final ante el «jugador del momento», el español Rafael Nadal, quien lo venció por 6-7 (6-8), 6-3, 6-1 y 7-5.
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«Di todo; me voy feliz por haber jugado la final de Roland Garros; además, casi lo llevo al quinto set, algo que nadie pudo en todo el torneo. Perdí la final ante el mejor del mundo en polvo de ladrillo», refirió Puerta, quien cumplió su mejor actuación en un Grand Slam y desde hoy tendrá el mejor ranking de su carrera (11º; había sido 18º en 2000) y será el segundo tenista del país por detrás de Guillermo Cañas (8º).
Con esta victoria, Nadal, quien desde hoy será el tercer tenista del mundo, emula al sueco Mats Wilander y son los únicos dos jugadores en ganar el torneo en su primera participación en París. Con muchos cambios de ritmo y especulando con desgastar a su rival, Nadal comenzó mejor en el court central Phillipe Chartier, quebrando y manteniendo su servicio para colocarse en ventaja 3 a 1 ante un Puerta impreciso y también nervioso.
Todo cambió cuando tras el cuarto game, el cordobés pidió médico para que le vendara el muslo derecho por sufrir una contractura en el aductor derecho. Tras ese susto, de ahí en más se paró mejor y paso a tomar la iniciativa para levantar un 15-40, quedarse con el game y quebrar al siguiente para ponerse 3-3. Cada jugador hizo valer su servicio, por lo que fue necesario jugar un tie-break, que ganó el argentino por haber tomado más riesgos.
En el segundo parcial, Nadal desplegó todo su talento y volvió a sacar rápidas ventajas con dos quiebres consecutivos para ponerse 4-1. A pesar de los esfuerzos de Puerta por descontar, el español cerró el set por 6-3. En el tercer set, Puerta comenzó mal otra vez, cometiendo errores y no lastimando con su servicio, ante un incontrolable Nadal que se impuso por 6-1.
Lo mejor del partido se vio en el cuarto set con puntos largos y un juego vibrante. El argentino comenzó quebrando y siendo más consistente, lo que pareció un buen indicio. No obstante, el mallorquín se recuperó y niveló quebrando rápidamente. La paridad se mantuvo hasta el 3-3, donde Puerta tuvo grandes oportunidades: con tres breakpoints a su favor y el público coreando su nombre dejó escapar esa gran chance. Sin embargo, Puerta no se cayó y arriesgando con su potente zurda volvió a quebrar para ponerse 5-4. Parecía que forzaría el quinto set, pero -con una naturalidad y serenidad sorprendente- Nadal sacó a relucir su mejor tenis para salvar dos set-point en contra e igualar en 5. Puerta pareció sentir el golpe por la oportunidad perdida y su rival creció para cerrar el game y el partido con su saque y otro quiebre y quedarse con la primera final entre zurdos del torneo desde el comienzo de la era Open (1968).
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