13 de noviembre 2000 - 00:00

Pusieron todo, como siempre

La gente respondió ampliamente a la convocatoria y colmó las instalaciones del mundialista estadio de River Plate, alejando las dudas que muchos tenían al respecto. Esa inmensa cantidad de simpatizantes vivió numerosas sensaciones durante la tarde. Desde la admiración que despertó el juego desplegado por la visita, que frustraba de alguna manera sus deseos, a la impensada reacción de nuestros Pumas, que los colocó al borde de un triunfo, despertando la alegría y la euforia de esa muchedumbre que los despidió como verdaderos triunfadores. Esta despedida constituye, sin ningún lugar a dudas, el lazo indestructible que a través de la historia nuestros jugadores lograron establecer con los seguidores de este juego, que los premian constantemente por su espíritu y el compromiso adquirido de «poner todo lo que hay que poner» en aras de conseguir el mejor resultado posible, más allá de la envergadura del rival de turno, que como en este caso es uno de los tres mejores equipos del mundo.

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