10 de febrero 2002 - 00:00

River arrancó el campeonato ganando

El talento de Ariel Ortega le permitió a River Plate alcanzar el primer triunfo del Torneo Clausura 2002, al derrotar a Talleres por 3 a 1, luego de padecer gran parte del cotejo un vacío futbolístico que generó malestar entre el público.
   
Con un gol del delantero Fernando Cavengahi, y dos del jujeño Ariel Ortega -uno de tiro penal-, el conjunto "millonario" tapó una actuación muy pobre con un triunfo que le pintó una sonrisa a los preocupados hinchas de River.
   
En tanto, el delantero Martín Astudillo obtuvo para los cordobeses en la primera etapa el empate parcial, que hasta los últimos cinco minmutos del cotejo era un resultado justo.
   
El equipo local finalizó el partido con un jugador menos, al ser expulsado el defensor Ricardo Rojas, a los 30 minutos del segundo tiempo, por doble amonestación.
   
Las intenciones de River de ser protagonista de las acciones en el inicio del partido se diluyó rapidamente ante el poco poder ofensivo que demostró D Alessandro, y a partir de allí el equipo de Nuñez se convirtió en "Ortega-dependiente".
   
Talleres se paró muy bien en la línea media y tuvo en César La Paglia a su conductor, junto a la marca de Maximiliano Salas que "borró" a Andrés D'Alesandro.
   
A los 22 minutos, en la primera jugada de riesgo de los locales llegó la apertura del marcador: Cavenaghi se sumó un punto a favor en la disputa de la propiedad de la titularidad como centrodelantero de River.
   
El volante Víctor Zapata arrancó por la izquierda superó a su marcador Cristian Manfredi y ejecutó un preciso centro al área que Cavenaghi conectó para vulnerar la valla que defendió Mario Cuenca.
   
El 1 a 0 no hacía justicia, porque en definitiva los "millonarios" habían hecho muy poco para merecer la victoria parcial ante un Talleres, que a partir de ese momento se animó un poco más.
   
Un cambio táctico sobre la media hora de juego --el ingreso de Astudillo por Gabriel Roth-- inclinó el juego para los cordobeses que comenzaron a acercarse con mayor continuidad al área de River.
   
No fue sorpresa, entonces, cuando sobre el epílogo de la etapa inicial, Astudillo conquistó la igualdad, y determinó un resultado que ponía justicia tras lo expuesto en los primeros 45 minutos.
   
La jugada se inició con un error de Ariel Garcé, quien fue superado por "Perico" Ojeda por el sector izquierdo, para ceder a Astudillo, quien definió ante la salida de Germán Lux.
   
Cuando el sufrimiento se apoderaba de los hinchas de River al no encontrar respuestas futbolísticas dentro del campo de juego, el "ángel salvador" de Ortega surgió en los últimos minutos para canjear una tarde gris por un atardecer lleno de esplendor.
   
Aunque para llegar a los 40 minutos del segundo tiempo que definieron el encuentro, el local padeció las faltas de respuestas de un juego colectivo que nunca apareció, y por momentos fastidió mucho a su gente.
   
La expulsión de Ricardo Rojas, a los 30 minutos por doble amonestación, fue la radiografía de la crisis defensiva que azotó al equipo de Nuñez, y lo tuvo toda la tarde a mal traer.
   
Sin embargo, a los 41 minutos, Eduardo Coudet, se llevó su marca a la rastra ingresó al área y obligó a Manfredi a cometerle penal, que el árbitro Gabriel Brazenas no dudó en sancionar.
   
La ejecución efectiva de Ortega puso el resultado 2 a 1, y el objetivo cumplido de empezar el campeonato sumando tres unidades aunque en la materia fútbol, el equipo aplazó.
   
Para cerrar una tarde inolvidable, el "Burrito" sacó de la manga una jugada mágica que arrancó en un contrataque desde su propio campo y finalizó en una definición de lujo. Una frutilla de un postre que no fue servido en la mesa de Nuñez.
   

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