Sebastián
Brusco sale
gritando el gol
del triunfo de
San Martín de
San Juan. Los
rostros abatidos
de los
jugadores de
River hablan a
las claras del
mal momento
por el que está
pasando el
equipo de
Núñez.
La crisis de River parece no tener fin. Después del empate del jueves en Jujuy se presumía que era el principio de una recuperación futbolística, pero ayer volvió a perder sin atenuantes ante un discreto San Martín de San Juan.
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Daniel Passarella arrancó con un esquema clásico 4-3-1-2, con Ariel Ortega de enlace y Belluschi jugando por izquierda y arriba una nueva dupla ofensiva con Mauro Rosales y Radamel Falcao García, con mucha movilidad.
Sin embargo, fue el equipo sanjuanino el que dominó en los primeros minutos, y Tonelotto tuvo un mano a mano que tapó muy bien Ojeda.
Después, River comenzó a manejar la pelota y los remates de media distancia de Belluschi y Ponzio inquietaron a Monasterio. El mal estado del terreno de juego conspiró contra las intenciones de River y sobre todo de Ortega, que quería hacerse eje de los ataques de su equipo, pero la imprecisión en los pases hizo que muy pocas situaciones gravitaran.
Por su parte, San Martín retrasó sus líneas y jugó de contraataque, con los cabezazos de Tonelotto como única arma ofensiva. Sobre el final del primer tiempo, Federico Beligoy cobró penal ante una mano de Radamel García que cortó un centro de Pacheco y Ojeda se lució al tirar al córner el remate, fuerte y al medio de Tonelotto.
En el segundo tiempo, Fernando Quiroz cambió los dos mediocampistas exteriores poniendo a Alejandro Gómez y Malandra con más obligaciones defensivas que ofensivas. River se adueñó del balón y empezó a intentar ganar el partido. Ortega, muy cansado, dejó su lugar a Augusto Fernández, y el chileno Alexis Sánchez debutó en reemplazo de Rosales. La intención era perforar la ordenada defensa de San Martín por los costados con velocidad, pero nunca lograron su propósito.
San Martín jugando de contraataque tuvo dos ocasiones. En la primera, Nicolás Herrera hizo rebotar la pelota en un poste y en la segunda llegó el gol de triunfo cuando Sebastián-Brusco remató con precisiónun tiro libre que ingresó por el ángulo izquierdo del arco, dejando sin chances a Ojeda.
Después, la desesperación de River (ya con Rolando Zárate en el campo) y el orden defensivo de San Martín hicieron que el resultado no se modificara.
Para San Martín, fue un triunfo histórico, de esos que se recordarán con el correr de los años.
Para River, fue una derrota que lo sume en los últimos puestos de la tabla y aunque gane su partido pendiente con Newell's, deberá remontar mucho si quiere pelear el campeonato.
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