Roma afuera y Barcelona sigue en la Liga de Campeones
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La última jornada de la segunda fase de la Liga de Campeones, en los grupos A y B, ratificó, además, la debacle del fútbol italiano, que perdió a su último representante, el Roma, superado por el Liverpool (2-0), y el buen momento del fútbol inglés, que clasificó al Manchester United como primero de su grupo.
Pese al triunfo, el Barcelona no se libró del sufrimiento hasta el último segundo y caminó por el filo desde el minuto 7, cuando en Anfield, el Liverpool se adelantó frente al Roma, gracias a un gol de penalti de un ex barcelonista, el finlandés Jari Litmanen.
Este gol revalorizaba el empate del equipo de Carles Rexach, pero también le exponía a que otro tanto del Liverpool le obligase a ganar en el Ali Sami Yen, donde nadie lo había hecho desde el 20 de octubre de 1999.
Todo cambió en el minuto 58, cuando Luis Enrique aprovechó un balón muerto que dejó en el área el guardameta colombiano Farid Mondragón, tras un disparo del brasileño Fabio Rochemback.
El gol pareció dar tranquilidad al Barcelona, que se clasificaba como primero de grupo, pero no le libró de la zozobra, porque, acto seguido, volvió a marcar el Liverpool. De nuevo, un gol del Galatasaray apartaría al conjunto español de los cuartos de final.
Porque en Anfield, con el francés Gerard Houllier por primera vez en el banquillo de los "rojos" desde que en octubre sufriese una intervención quirúrgica a corazón abierto, el Liverpool se empeñó en ampliar su leyenda negra ante el Roma.
A su rival italiano le arrebató la Copa de Europa, en 1984, en el mismo estadio olímpico, y la temporada pasada le privó de disputar la final de la Copa de la UEFA.
Hoy, el Liverpool volvió a castigar la táctica de Fabio Capello, que creyó que le valdría con aplicar a la Liga de Campeones la seguridad defensiva que le ha dado el liderato en Italia.
Capello alineó al argentino Gabriel Batistuta como único punta nato y, cuando quiso rectificar, en el segundo tiempo, con la entrada de Marco Delvecchio y Vincenzo Montella, no logró más que ampliar la desventaja, al encajar un gol de Emile Heskey.
Al Barcelona y el Liverpool les acompañarán en los cuartos de final, por este orden, el Manchester United y el Bayern Múnich.
En Oporto, el Manchester necesitó menos de media hora para asegurarse el primer puesto del grupo A y, con éste, evitar en los cuartos de final al Real Madrid, el rival que no deseaba su entrenador, Alex Ferguson.
Ferguson no pudo alinear por lesión a su capitán, el irlandés Roy Keane, ni a su goleador, el holandés Ruud van Nistelrooy, ni a su fichaje más caro, el argentino Juan Sebastián Verón, pero no tuvo problemas para derrotar a un Boavista desmotivado, centrado únicamente en la Liga portuguesa.
Con el uruguayo Diego Forlán como acompañante del noruego Ole Gunnar Solskjaer en el ataque, el Manchester vio allanado el camino al cuarto de hora, gracias a un error del meta del Boavista Ricardo Pereira, que no acertó a despejar un saque de esquina de David Beckham, rematado por último por el francés Laurent Blanc.
Catorce minutos después, Solskjaer aprovechó un buen pase del galés Ryan Giggs dentro del área para confirmar el primer puesto del Manchester antes del descanso.
En el segundo tiempo, el Manchester no hizo sino aumentar el castigo al Boavista, con un penalti que ejecutó David Beckham.
El triunfo del campeón inglés dejó sin efecto la trabajada victoria del Bayern Múnich, que pasó más apuros de los esperados ante el Nantes francés.
El conjunto que dirige el argentino Angel Marcos se adelantó en el estadio olímpico por medio de Hassan Ahamada (m.54) y el Bayern reaccionó cuatro minutos después, con un gol de Jens Jeremies, y logró la victoria gracias al peruano Claudio Pizarro (m.87).



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