El fin de semana se consumió con el superclásico y sin muchas novedades en los puestos expectantes de la tabla de posiciones; sin embargo, a fuego lento, se sigue cocinando uno de los platos fuertes del menú del año 2008 en materia de fútbol: el director técnico de la Selección argentina. Ni más ni menos, que el hombre que debe conseguir la clasificación a Sudáfrica 2010.
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La lista de candidatos se terminó transformando en una terna que integran, por estricto orden alfabético, Carlos Bianchi, Diego Maradona y Miguel Angel Russo. Todos, según Julio Grondona, previo a su viaje a Suiza de este domingo, con las mismas chances, pero se sabe que en cada uno de los tres casos existen facilidades, inconvenientes, certezas y dudas.
Bianchi le dio dos veces la espalda a la posibilidad de calzarse el buzo celeste y blanco, cuando Daniel Passarella dejó de ser el entrenador en Francia 98 (el « Virrey» tenía su flamante firma estampada en el contrato con Boca) y cuando desde AFA se eligió a Alfio Basile como seleccionador.
Esas negativas sin duda hirieron el orgullo del presidente que no vería con agrado correr el riesgo de tropezar por tercera vez con la misma piedra.
Lo de Maradona, impulsado por el mismo Diego y acompañado por un puñado de periodistas, no es admitido pero no despiertagarantías en la calle Viamonte, que si bien admiten su recuperación no cuenta con la experiencia necesaria para timonear un momento de tanta duda como el actual, alrededor del equipo nacional.
Miguel Russo es el elegido por la dirigencia, incluido el mismo Grondona; su carrera, sus éxitos recientes (en Vélez y Boca), su actualidad en San Lorenzo y su capacidad para navegar en tormentas hacen que su nombre sea el de mayor consenso.
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