Fue un partido raro. River puso el fútbol y San Lorenzo, la cabeza. Los juveniles de River manejaron la pelota como si fueran veteranos y parecía que ganaban con comodidad, pero la astucia del Beto Acosta hizo que el partido terminara empatado.
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Igual River empezó el vera-no con una sonrisa porque presentó a jóvenes jugadores con mucho futuro. Por necesidad, ya que le faltaban siete titulares por distintos motivos, tuvo que poner jugadores nóveles, y éstos respondieron con gran categoría. Cierto es que fueron apuntalados por Astrada, de gran actuación en una posición más ofensiva, pero todos apro-baron en su debut, y algunos, con una nota muy alta.
El mejor fue Gastón «La Gata» Fernández, que se movió con habilidad por todo el frente de ataque y consiguió un golazo después de «desparramar» al arquero Ramírez con dos amagos magistrales.
El otro debutante, Mareque, mostró oficio en la marca y en la proyección. Pero también sobresalió Andrés Aimar, que tiene cosas dignas de su hermano y Diego Armando Barrado, que marcó otro golazo desde afuera del área.
San Lorenzo presentó un equipo más parecido al que jugó el torneo Apertura. Tuvo oficio, aunque siempre fue superado en la jugada individual y supo mantener el resultado cerca del empate. Los dos goles llegaron de cabeza, mostrando la fragilidad de Gandolfi y Lequi, en el juego aéreo.
La capacidad goleadora de Rodrigo Astudillo y la vigencia del interminable Beto Acosta le dieron un empate que no mere-ció, pero que le hace sumar un punto en el comienzo de este interprovincial torneo de verano.
Deberá mejorar mucho en el manejo de la pelota, pero recién empieza la pretemporada, por lo que tiene tiempo para mejorar.
River demostró que tiene futuro. Sus jóvenes jugadores por momentos deslumbraron, aunque la inmadurez les hizo perder dos puntos que ya tenían ganados.
El que vio el partido se quedó con las ganas de ver más de la «Gata» Fernández, de Aimar, de Ludueña y de Barrado, por lo que Pellegrini les tendrá que dar más posibilidades.
Si bien los juveniles de River demostraron un fútbol vistoso y un juego prolijo, tuvieron su punto débil en la definición. Y cuando para el equipo rival juega Alberto Acosta eso resulta fatal. El delantero de San Lorenzo mostró toda su experiencia y capacidad y les ahogó el festejo.
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