San Lorenzo tuvo una pésima noche en su debut
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San Lorenzo, que no contó con Leandro Romagnoli (no viajó a Brasil por decisión del entrenador), tuvo dificultades para hacer pie en los primeros minutos del encuentro y vio tambalear el cero cuando a los 12 minutos, Willian Arao avanzó desde la línea central y profundizó para Everton, quien se encontró cara a cara con Sebastián Torrico y definió con suavidad, pero su disparo se estrelló contra el poste derecho.
Pero tras ese cimbronazo inicial consiguió emparejar las acciones, alejó el juego de su área y no volvió a correr riesgo, aunque tampoco logró asustar, más allá de un cabezazo desviado de Lautaro Montoya tras un córner desde la derecha.
El conjunto brasileño tampoco fue un compendio de virtudes y para colmo perdió al argentino Federico Mancuello, uno de sus hombres más aptos para gestar juego, quien debió salir tras sufrir un duro golpe en la cabeza.
Los equipos recién se estaban acomodando en el campo tras el entretiempo cuando Flamengo, que llegaba a este encuentro con un invicto de diez partidos en 2017, se adelantó: Marcos Angeleri derribó a Everton en la medialuna y Diego canjeó el tiro libre por gol con un remate bien colocado que encontró una reacción.
San Lorenzo sintió el golpe y no tuvo reacción, lo que permitió que los locales se afirmaran y así consolidaran su triunfo: a los 16 Trauco recibió un balón a 25 metros del arcó, se acomodó y despachó un zurdazo imparable que se clavó en el ángulo izquierdo del arco de Torrico.
Como si esto fuera poco, a los 25 el "Ciclón" recibió el tercer cachetazo: el colombiano Orlando Berrío (reemplazante de Mancuello) ganó de cabeza en el primer palo, Fernando Belluschi no consiguió rechazar y Rómulo empujó en el segundo para enterrar cualquier esperanza de remontada de la visita.
Con el empuje de 70 mil personas, Flamengo se floreó y aprovechó la desesperación de San Lorenzo, para cerrar la faena a través de un golazo de Gabriel, que la colgó de un ángulo desde el vértice del área.
Preocupación para Aguirre de cara al reinicio del torneo de Primera División, ya que seguramente el parate del fútbol argentino provocó que llegara sin rodaje ni ritmo de juego, lo que se traslució en la cancha.



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