El viernes, River ganó el pentagonal de verano al empatar en un gol con Independiente, pero al término del primer tiempo los jugadores de River estaban nerviosos y fueron a increpar al árbitro Saúl Laverni por lo que para ellos fue la injusta expulsión de Leonardo Ponzio. En medio de la discusión llegó Passarella para sacar a sus jugadores y les gritó (con micrófonos de la televisión cerca): « Vamos, vamos no protesten, si ya sabemos quién tiene que ganar hoy». El árbitro Laverni sonrió nervioso, pero no tomó ninguna determinación.
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Cuando estaba por comenzar el segundo tiempo Laverni se acercó al banco de suplentes y lo expulsó a Passarella, cambiando su pasividad anterior.
Lo cierto es que parece que el árbitro recibió una llamada telefónica en su celular mientras descansaba en el vestuario, en realidad dos. Una de Guillermo Marconi, el secretario general del SADRA que le contó lo que dijo Passarella por televisión y otra de un miembro del Colegio de Arbitros que lo conminó a no dejar pasar esa situación. En el informe Laverni dice que se sintió agraviado por la insinuación de Passarella, de que el partido estaba arreglado y por eso el Tribunal de Disciplina lo puede suspender por 5 fechas y tener que dirigir parte del torneo Clausura desde la platea.
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