Se cumplen 80 años de la primera final del mundo

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Hace ochenta años, el 30 de julio de 1930, en el célebre estadio Centenario de Montevideo, el seleccionado argentino de fútbol vivía su primera gran frustración al perder la final del Mundial de Uruguay, ante el conjunto local, por 4 a 2.

Se trataba de la primera Copa Mundial de Fútbol, que contó con la participación de 13 equipos, y se inició el 13 de julio de 1930 en el estadio Centenario, que llevó ese nombre en conmemoración del aniversario de la Jura de la Constitución, que la nación rioplatense celebraba durante ese mismo año.

En el imaginario popular siempre quedó que aquel seleccionado argentino que iba ganando la final del Mundo por 2 a 1, finalmente, terminó "arrugando" ante el rudo juego del equipo "celeste" que venía de ganar los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928.

Francisco Varallo, ex jugador y goleador de Boca Juniors, último sobreviviente de aquella recordada final y que la semana pasada cumplió cien años de vida, dijo en un reciente testimonio a la pagina de Internet de la FIFA que se jugó "el alma en el segundo tiempo, y luego pude sentir un fuerte dolor en la rodilla. Estábamos con un hombre menos y a medida que avanzaba el partido, se fueron lesionando uno tras otro".

Varallo recordó en ese testimonio que "empeoré mi lesión cuando le pegué al travesaño con un disparo que pudo haber sido gol. No podía caminar. A partir de ese momento Uruguay comenzó a ponerse más fuerte y, con todo respeto hacia mis compañeros, no fuimos lo suficientemente valientes. Cómo lloré ese día. Aún ahora cuando lo recuerdo, me sigue molestando", dijo "Don Pancho".

Aquel campeonato de 1930, para el que la Asociación Uruguaya de Fútbol puso todo su esfuerzo en su realización, ya que se venía de la dura crisis económica del `29 que afectó a todo el mundo, fue dividido en cuatro grupos, tres zonas de 3 equipos y una de 4.

Además del estadio Centenario, los partidos se disputaron en los campos deportivos en el Gran Parque Central (propiedad del Club Nacional de Football) y el Estadio Pocitos (propiedad del Club Atlético Peñarol), donde se jugaron de manera simultanea los dos primeros partidos del torneo.

El Centenario, construido especialmente para el Mundial, fue oficialmente inaugurado el sexto día de competencia y a partir de ese momento todos los partidos se jugaron ahí.

Los representativos de la Argentina, Estados Unidos, Uruguay y Yugoslavia arribaron a las semifinales del torneo tras imponerse en sus respectivos grupos.

La esperada final se jugó en el Centenario ante 80 mil espectadores y el periodista Pablo Ramírez, autor de la Historia del Fútbol Argentino recuerda que, además de la lesión de Varallo "también Monti (Luis) actuó notoriamente afectado por algunas amenazas que sufrió antes del encuentro", aspecto este que luego fue reconocido por varios jugadores argentinos.

Además de Varallo y Monti, integraron el equipo que jugó esa final del `30, Juan Botasso, José "Pechito" Della Torre, Fernando Paternoster, Juan y Mario Evaristo, Arico Suárez, Carlos Peucelle, Guillermo Stábile y Nolo Ferreira.

En el primer tiempo el equipo argentino ganaba por 2 a 1, pero en la segunda etapa los uruguayos, con su clásico temperamento, y abusando de juego brusco dieron vuelta y ganaron el encuentro por 4 a 2.

Los tantos del partido fueron señalados para Uruguay por Pablo Dorado, José Pedro Cea, Victoriano Santos Iriarte y Héctor "Manco" Castro, mientras que para el seleccionado albiceleste marcaron Stábile (que fue goleador del torneo con 8 conquistas) y Peucelle.

Así, Uruguay ganaba su primer título mundial, al que luego sumaría el célebre campeonato de Brasil, en 1950, con el recordado triunfo del "maracanazo".

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