29 de junio 2009 - 17:06

Tras 132 años de historia, Wimbledon estrenó techo

Dinara Safina estrenó con un revés ganador el techo en Wimbledon.
Dinara Safina estrenó con un revés ganador el techo en Wimbledon.
Un revés paralelo de la rusa Dinara Safina definió el primer punto jugado bajo techo en los 132 años de historia del torneo de tenis de Wimbledon. Eran las 17:19 horas del lunes 29 de junio de 2009 en Londres, el día que el torneo más tradicional del mundo se hizo inmune a la lluvia.

Jamás el cierre de un techo había generado tanta expectación ni tanta algarabía. Pasadas las 16:30 unas pocas gotas provocaron la suspensión del partido entre la francesa Amelie Mauresmo y Safina.

A la tradicional lona verde le suplió poco después el nuevo techo corredizo, que tras una semana de sol se cerró a las 16:46, poco a poco, a impulsos y acompañado de un "ohhhhhhhhh!" y con los aplausos de los casi 15.000 aficionados de la central, que lo celebraron como si el británico Andy Murray hubiera ganado ya el título.

"Por primera vez la gente estaba esperando la lluvia en Wimbledon. Estamos encantados, aunque preferimos jugar bajo el sol", dijo con sonrisa indisimulada Ian Ritchie, director ejecutivo del All England Club.

Las gotas que difícilmente hubieran obligado a suspender el juego en años anteriores fueron hoy para los organizadores, locos por lucir el aparatoso techo blanco traslúcido, un diluvio irrefrenable.

"El techo se está cerrando. El juego está suspendido y comenzará de nuevo en 30 minutos", era el mensaje que se veía en la pantalla de la cancha central.

Tras media hora en la que el sistema de ventilación creó las condiciones necesarias para el juego, a las 17:13 Safina y Mauresmo comenzaron a pelotear. A las 17:19 sirvió Mauresmo y ganó el punto Safina bajo el techo y la luz de los focos. Había nacido el Wimbledon "indoor".

Se acabaron los partidos de tres días en la central, los paraguas en las gradas, las carreras para colocar la lona sobre el césped y los conciertos improvisados de Cliff Richard para entretener al público.

Ni Andy Murray, ni Roger Federer. La atracción de la edición 2009 de Wimbledon es el techo blanco de la central.

Tras varios días de sol, la lluvia apareció ligeramente en Londres, pero por primera vez en la historia no dictará el calendario de la mítica central. Se conformará con hacerlo en el resto de pistas.

El misticismo de una final como la del año pasado entre Federer y el español Rafael Nadal, concluida en la penumbra tras casi cinco horas de juego igualado e interrupciones por lluvia, desaparecerá.

La retransmisión televisiva de los principales partidos, los que se juegan en la central, no se verán alterados y los directores de las cadenas respiran aliviados.

"Preferimos jugar al aire libre. Queremos tener el techo abierto tanto tiempo como sea posible", repetía como principio básico Ritchie, que por fin lució hoy orgulloso el artefacto cuyo coste se estima que ha estado entre los 80 y los 100 millones de libras (entre 130 y 164 millones de dólares).

El proyecto se firmó en 2004 pero hasta después de la final de 2006 no empezó la costosa construcción

Hasta, el techo, estrenado en mayo tras más de casi tres años de obras, sólo se movió para tapar el sol que golpeaba en el palco de los VIP.

En los primeros partidos, el ídolo local Murray se quejó de la sombra que generaba y que provocaba que el césped estuviera más húmedo y resbaladizo en algunas zonas.

Hoy no hay críticas. Juega Murray, pero el tejado es el protagonista absoluto. Por fin. La lluvia, tan temida siempre en Wimbledon, fue aplaudida hoy. El techo ya es útil. La inversión ya es buena. Wimbledon ya es "indoor".

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