Con la medalla de plata «jugueteando» en el pecho de cada uno de sus integrantes, el seleccionado argentino de basquetbol llegó ayer al país después de cumplir una actuación histórica en el Mundial de Indianápolis que se tradujo en la conquista del subcampeonato.
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La bienvenida fue tan calurosa como desorganizada. Decenas de adolescentes invadieron el lugar, sin un control previo a la conferencia de prensa y se mezclaron con los familiares de los jugadores para provocar desorden y confusión. Bajo este panorama, el presidente de la Confederación Argentina de Basquetbol (CABB), Horacio Muratore, realizó una encendida y eufórica bienvenida a «los verdaderos héroes del deporte argentino».
Más allá de las desprolijidades, cuando la delegación argentina descendió del avión, con la única ausencia del pivote Rubén Wolkowyski, quien se quedó en los Estados Unidos para arreglar la incorporación a una franquicia de la NBA (que sería Boston Celtics) se vivieron momentos emocionantes.
A tal punto que no le será fácil al capitán Hugo Sconochini, mantener la decisión de abandonar la camiseta argentina, porque aunque ratificó su postura ante sus compa-ñeros, el técnico Rubén Magnano y los hinchas pidieron su continuidad. «Hugo no se va, Hugo no se va», fue el grito que atronó en Ezeiza cuando apareció el alero. «Yo personalmente voy a tener una reunión particular con Hugo para tratar el tema», prometió Magnano. Y si algo faltaba, sus compañeros, encabezados por Lucas Victoriano, comenzaron a cantar para que Sconochini siga con la camiseta argentina.
«Los dejo triste, es un grupo hermoso y que está preparado para cualquier cosa. Pero es hora de pagarle a mi familia lo que hicieron todo este tiempo y por eso ratifico mi decisión», insistió Sconochini.
La emoción y la felicidad de Emanuel Ginóbili se mezclaron con su amargura y la impotencia tras la polémica final ante Yugoslavia. «Estamos convencidos de que fuimos el mejor equipo y eso no lo quita nadie. Como tampoco hay duda que sufrimos un robo y por eso no tenemos la medalla de oro», fueron sus palabras, para luego asegurar que «nos empezamos a dar cuenta de que estábamos para más cuando le ganamos a Rusia claramente. El equipo estaba mejorando, pero cuando le ganamos al «Dream Team» nos creíamos imparables», finalizó.
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