A la caza de un jueves en rojo

Economía

Nada quedó en pie -salvo los chinos, que están en otra órbita-y hubo tabla rasa para los mercados de Occidente. A partir de la debacle de un Dow Jones que vive algún momento de lucidez, para recaer ante nuevas muestras de la realidad. La «resaca» -como definió Bush-parece que le va a durar un buen tiempo más a
Wall Street. Y en la rueda de ayer se deslizó un duro 2,5%, que fijó la ruta a seguir por los demás. Entendido con creces por el debilitado Bovespa, el indicador brasileño se fue de largo con un rebaje del casi 3,5%, terrible. El Merval no podía ofrecer resistencia, a sabiendas de que la anemia de negocios -en especial, de demanda-resultaba nula posibilidad de defensa, ante cualquier viento en contra.

Desarrollo que ya estaba casi consumado en cuanto al signo que se obtendría en los índices locales, faltaba ver el grado de elasticidad en el piso de éstos.

Así ocurrió que se perforó nuevamente el nivel de los 1.900, que se había reconquistado en la semana y hasta un cierre anterior de 1.940, para hacer pie en solamente 1.896 unidades. El cierre solamente retocó eso, para dejar imagen más suave a la vista: 1.901 y con una caída de 2%. En la nómina local fue menos bajista, con porcentual de 1,64%. Oeste, Comercial, AUSOL volvieron a integrar el grupo de lo mejor -entre 3,6% y casi 6% de aumento-con Colorín, Telefónica, Agrometal integrando los recortes mayores, entre 5% y 7%.

  • Poco en danza

    Diferencias de «13» alzas por «47» acciones en baja fueron testimonio nítido del plano inclinado hacia la oferta. Y en los negocios, se vieron dos extremos muy sugestivos. El total del día mostró volumen de apenas 43 millones de pesos efectivos -tocando fondo, con muy escasa liquidez-pero, en lo que hace al « apalancamiento» del sistema, las cauciones treparon a más de $ 183 millones (20 por ciento del mercado total). Faltó plata, se apeló a la «hipoteca». Y la Bolsa, muy seca.
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