12 de marzo 2001 - 00:00

A pesar de la promesa de De la Rúa, habría despidos

A pesar de que el presidente Fernando de la Rúa dijo que no habrá despidos en la administración pública, el nuevo ministro de Economía piensa hacer lo contrario. El equipo que dirige Ricardo López Murphy tiene pensado reducir la cantidad de empleados públicos en el corto plazo, porque no renovará los contratos que vayan venciendo.

Además de no renovar estos contratos, se lanzará un sistema de «retiro voluntario» con la posibilidad de crear un programa de seguimiento del ex empleado público hasta que consiga nuevo empleo.

Para cerrar estas propuestas, y el resto de las medidas que se lanzarían antes del fin de se-mana, ayer continuaron por segundo día consecutivo reuniéndose en el Palacio de Hacienda Ricardo López Murphy, Daniel Artana, Federico Sturzenegger, Fernando Navajas, Víctor Savanti, Manuel Solanet y el resto de los colaboradores que jurarán hoy en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno.

«Queremos reducir los empleados públicos, pero no hacer una masacre. La contracción de personal debe acompañar la reducción de dependencias, no expulsar gente por deporte.» De esta manera, uno de los más cercanos cola-boradores de López Murphy explicó a este diario la filosofía que predomina.

En el corto plazo la idea es cumplir con lo que se prometió a fines del '99, o sea no renovar contratos en la administración pública, tal como prometió, y no cumplió, José Luis Machinea. El anterior equipo había prometido que en 2000 no se renovarían aproximadamente 4.000 contratos temporales para bajar 25% del total de los gastos en personal temporario. A un año y tres meses de haber lanzado esa promesa, la realidad mostró que sólo se redujeron 1.500 cargos públicos; la mayoría a partir de «retiros voluntarios» y no por la no renovación de contratos. Lo más grave es que casi 800 cargos de los 1.500 reducidos salieron de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), donde gracias al retiro voluntario cobraron sumas que llegaron a $ 200 mil y dejaron desmantelado el organismo recaudador.

El personal que ya no está dentro de la AFIP era el más capacitado y ahora trabaja para los grandes estudios contables del país. A estos 800 de la AFIP se agregaron 200 «retiros voluntarios» en Economía, mientras que los otros 500 se reparten en el resto de la administración pública. En otras palabras, Fernando de la Rúa trabaja hoy con los mismos 300.000 empleados con que comenzó su gestión. El ajuste que no se hizo se reemplazó con impuestos que paralizaron el consumo.

El siguiente paso a la no renovación de los contratos es el «retiro voluntario». Este plan recién se conocería en la segunda mitad del año y cuando la economía muestre síntomas de reacción. Para idear el plan, el nuevo equipo está pensando en parte una propuesta de FIEL sobre el tema.

Si estos
«retiros» no satisfacen la hipótesis del equipo económico, no se descarta la posibilidad de despidos con el «pago de indemnizaciones, por única vez». Aquí sí se implementaría un plan social de contención, con la posibilidad de que los afectados accedan a beneficios del Programa General de Empleo y Capacitación. También se estudia algún tipo de beneficio: por ejemplo que las empresas que contraten a ex empleados públicos no paguen aportes patronales.

La reforma que planea el nuevo equipo económico afecta a los cargos superiores de la administración pública. Se habla de reducir a 150 los casi 260 cargos actuales de designación estrictamente política. Aquí se incluye la reducción de organismos descentralizados, pasando de los 62 actuales a no más de 55.

Todo este ambicioso plan chocaría con un escollo importante: las elecciones de octubre próximo. Los hombres de López Murphy trabajan sin ese dato. No por ignorancia sino por orden expresa del nuevo ministro.
«Trabajen sin condicionamientos, especialmente políticos», les dijo López Murphy.

De todas las ideas de reducción de empleados públicos hay dos que podrían regir antes de octubre: la no renovación de contratos y el lanzamiento de un plan de «retiros voluntarios».
Cualquier otra idea que incluya despidos dependerá exclusivamente de la suerte que corra la Alianza en las elecciones de octubre.

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