24 de noviembre 2003 - 00:00

Acreedores aceptan quita de hasta 60%

Los principales tenedores de papeles argentinos resolvieron efectuar una contrapropuesta al gobierno. Será el 3 de diciembre próximo en Nueva York, en un encuentro que mantendrán con el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen. Trascendieron los principales detalles tras una reunión del viernes a última hora: aceptarán una quita de sólo 35% en el valor nominal, que trepa a 60% si se consideran las pérdidas que se asumen por extender el plazo de los nuevos bonos y una menor tasa en cada pago anual (el gobierno había propuesto una quita nominal de 75%, que ascendía a 92% finalmente). Se complica más Roberto Lavagna en este proceso: el tiempo le juega en contra con el avance de los juicios en EE.UU. y en Europa. Paralelamente, los acreedores, al ver que la economía y la recaudación crecen, más reticentes se muestran a aceptar la agresiva propuesta original del gobierno.

Los principales acreedores externos ya tienen lista una contrapropuesta para presentarle al gobierno argentino. Aceptan una quita de hasta 60% en el valor de la deuda, contra el recorte de 92% (75% de quita nominal más la pérdida por el estiramiento de plazo y baja tasa) que ofreció el equipo económico. Además, están dispuestos a recibir bonos que tengan como plazo final de vencimiento el año 2034, es decir 30 años si los títulos son entregados el año próximo.

La quita nominal que aceptan en el exterior llegaría como máximo a 35%, pero paralelamente convalidan un alargamiento de plazos y una reducción de tasa de interés que hacen que la pérdida total (el denominado valor presente neto) se estire hasta 60%. Esta presentación de acreedores se hará el 3 de diciembre próximo ante el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen. El funcionario concurrirá a Nueva York para exponer en un seminario organizado por el EMTA (Emerging Markets Trading Association), una entidad que agrupa a los principales bancos de inversión estadounidenses.

• Participación

En la elaboración final del documento, que se terminó de consensuar el último viernes, participó un grupo denominado ACAG (Argentine Creditors Advisors Group), que reúne a prácticamente todos los fondos de inversión de los Estados Unidos y los bancos japoneses, y que también incorporaría a los principales acreedores europeos. En este último caso, la duda es si aceptarán formar parte de la propuesta ya que los tenedores de bonos del Viejo Continente son reacios a aceptar una quita en el valor nominal de los títulos. Pero no se descarta que participen de la misma.

Estas son las características principales de la contrapropuesta:

Quita: será en promedio de 35 por cietno del valor nominal, pero se extendería a 60 por cietno por alargamiento de plazos y menores tasas.


Cupones: la tasa de interés de los nuevos títulos que sufrirán el descuento arrancaría en 4% anual y ascendería hasta 7,5% anual, a través de aumentos semestrales (step-up o escalonados).
El gobierno había ofrecido que arrancara en 0,5% hasta llegar a 5%.

Plazos: tres bonos con plazos distintos. Uno con vencimiento en 2014, otro en 2018 y un tercero en 2034.
El bono más corto será para todos los bonos en default que vencen hasta 2010. El segundo para los que vencen hasta 2014 y el tercero para los que tienen vencimiento a partir de 2018. Así, se procura que los bonistas con títulos más cortos tengan posibilidad de cobrar antes. «No pueden decir que un acreedor con títulos de 2002 cobre en 2045», grafican entre los acreedores.

• Intención

Intereses vencidos: el gobierno no los consideró en su propuesta. Los acreedores quieren que 95% del total acumulado (unos u$s 15.000 millones) se pague recién en 2018. El 5% restante debería cancelarse cash, como signo de buena voluntad por parte del gobierno. Además, los intereses corridos hasta ahora y que no se pagaron serían calculados a una tasa de 4% anual, sustancialmente menor que la vigente en los títulos originales.

Los acreedores aseguran que se trata de una propuesta «realista», a tono con las dificultades fiscales que tiene el gobierno y que tiene en cuenta la decisión oficial de no incrementar en más de 3% la relación de superávit fiscal respecto del PBI.


En tanto, desde el Palacio de Hacienda prometen acelerar los tiempos para presentar la propuesta final, prevista para el 15 de enero próximo. El próximo paso será la designación de bancos que participen en el proceso de colocación de la nueva deuda, en los Estados Unidos, Europa, Japón y la Argentina, prevista para fines de esta semana.

La sensación en Wall Street es que el margen para hacer concesiones, más allá de estos números incluidos en la contrapropuesta, es muy poco. A sabiendas de la recuperación que exhibe la economía argentina, y de la mejora en la recaudación impositiva, aspiran a obtener una mayor proporción de los ingresos fiscales del país, habida cuenta de que gran parte de ellos se destina al pago de los BODEN, que sí el gobierno respetará puntualmente cada pago estipulado en las condiciones de emisión de los mismos.

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