1 de agosto 2008 - 00:00

Aerolíneas: De Vido convocó a gerentes para diagnóstico

Ricardo Jaime
Ricardo Jaime
El anuncio de una compra de aviones Embraer para Aerolíneas Argentinas sorprendió al mercado y hasta a los propios competidores de la «línea de bandera». En caso de concretarse la operación (más allá de la orden de compra, que garantiza un adelanto y el pago de una «comisión de gestión»), Aerolíneas/Austral batirían el récord internacional de marcas de aviones en una sola flota.

En efecto, mientras todas las aéreas del planeta marchan hacia la monomarca -o a lo sumo dos fabricantes- la reestatizada tendría cuatro: los Boeing 737 (en sus versiones 200 y 500), los MD serie 80 (80, 83, 88), los Airbus (310, 320, 340) y los Embraer con capacidad para unos 120 pasajeros. Esto, desde ya, será un galimatías insalvable en lo que hace a costos: habrá que tener repuestos y técnicos especializados para cuatro marcas de aeronaves, lo que obviamente no redundará precisamente en el ahorro que necesita la aérea nacional para volver a ponerse en caja.

De todos modos, en caso de que finalmente se concrete la compra de los Embraer -excelentes aviones, desde ya- los primeros estarían llegando al país recién hacia 2011, fecha para la cual la actual administración estará viviendo sus últimos días.

Además, ayer -por segunda vez en una semana- el ministro Julio De Vido, el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y el gerente general, Julio Alak, se reunieron en el edificio de Aerolíneas Argentinas con los gerentes de la compañía para tratar de elaborar un diagnóstico de los temas más complicados que afectan a la aérea.

Allí también se anunció la «decisión» de los funcionarios de que seis MD, propiedad de Aerolíneas Argentinas, regresen a la flota de esta compañía cuando se venza el alquiler que las vincula a Austral. Desde ya, esto provocará la rebelión de los pilotos de UALA (el gremio que agrupa a los comandantes de Austral) que prácticamente se quedarán sin aeronaves para volar. La medida cumpliría con una de las exigencias de Jorge Pérez Tamayo, secretario general de APLA ( pilotos de Aerolíneas Argentinas) para aceptar tripular los dos Airbus 320 que permanecen «plantados» en tierra desde hace meses, tal como denunció este diario la semana pasada.

La demanda de Pérez Tamayo apunta en el mediano plazo a la desaparición de Austral, y fue el centro de su plan de confrontación con los accionistas españoles. El gobierno, con esta concesión a APLA, quiere asegurarse que esos díscolos comandantes no les darán los mismos dolores de cabeza que le provocaron durante un lustro al Grupo Marsans. Los pilotos probaron que sólo son leales a ellos mismos, cuando «plantaron» un vuelo a Miami -negándose a entregar una tripulación alternativa a la que se había «vencido» por el atraso de la partida- exactamente a la misma hora en que Cristina de Kirchner anunciaba la reestatización de la aérea y clamaba por la completa cooperación de todos sus empleados.

Los alquileres de los MD a Austral eran parte de la estrategia de Marsans de apuntar a la «monoflota», justamente para ahorrar costos: todos los aviones fabricados por McDonell Douglass para Austral, todos los Boeing -que gradualmente serían reemplazados por Airbus- para Aerolíneas Argentinas.

La medida anunciada por De Vido, sin embargo, no podrá ser llevada a cabo de inmediato: los miembros del directorio que aún responden a Marsans -y que siguen siendo mayoría, al menos hasta que se produzca el traspaso accionario- votarán en contra del regreso de los MD a Aerolíneas.

La gran pregunta, de todos modos, es qué sucederá este fin de semana con los vuelos.

Fuentes sindicales dijeron que «si los muchachos de Cirielli se portan bien, vamos a andar bien». Se refieren a APTA, el gremio de los mecánicos que capitanea el ex subsecretario de Transporte Aerocomercial Ricardo Cirielli, quien no oculta su disconformidad con el desenlace que está teniendo el «caso Aerolíneas».

Esos gremios -que casi por unanimidad apoyaron la medida oficial- acusan a APTA por buena parte de los retrasos y cancelaciones del fin de semana pasado, aduciendo que se tomaron más tiempo que el habitual para las reparaciones. A su turno Cirielli les respondió que las demoras no eran una medida de fuerza encubierta, sino la consecuencia de la falta de repuestos con los que reparar las aeronaves.

«Este fin de semana vamos a andar un poco mejor que el pasado, pero el que nos preocupa es el de la semana próxima, cuando vuelva la gente de las vacaciones. Ahí puede volver a complicarse mucho», dijo a este diario una fuente gremial.

En tanto, hoy a media mañana tres de los sindicatos que apoyan la reestatización (AAA, tripulaciones de cabina; APA, personal de tierra y UPSA, personal superior) convocan a una conferencia de prensa para explicar por qué están a favor de mantener para siempre a Aerolíneas/Austral en la órbita del Estado.

S.D.

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