Afectó el campo recaudación de las provincias

Economía

Mientras el gobierno anunció ayer como trofeo de guerra en la pelea con el campo que la recaudación de mayo creció por encima de 28%, varias provincias esbozaron que los ingresos del mes pasado cayeron en forma alarmante, y volvieron a poner el grito en el cielo por los fondos que la Casa Rosada les adeuda en concepto de obra pública y asistencia social, entre otros ítems.

Consultados, varios ministros de Economía del interior trazaron un escenario de « prudencia», y revelaron que esperan una caída de la recaudación de mayo por debajo de lo presupuestado. «Todavía es temprano para revelar un número, pero estimamos una merma del orden de 12% a 15%», anticipó el titular del área de Hacienda de una de las tres provincias más afectadas por el paro.

En tanto, a coro advierten después varios capitanes de las cuentas provinciales sobre una desaceleración del crecimiento de la economía y una baja de las declaraciones por Ganancias.

Un caso sintomático es el de la provincia de Buenos Aires. Pese a las primeras estimaciones más agoreras, finalmente logró esquivar en la recaudación de mayo un impacto letal de la merma en el movimiento económico local producto de la protesta agraria, al redondear un incremento de 41,7% en relación con igual mes de 2007, el más alto en lo que va de 2008.

  • Ingresos Brutos

    Incluso, el impuesto a los Ingresos Brutos -reflejo de la actividad económica- alcanzó el récord de este año, con $ 1.031 millones de los $ 1.370 millones percibidos (aunque engrosado, en rigor, por el impacto de la inflación).

    Sin embargo, la crisis del campo sí se vio reflejada en la recaudación del Inmobiliario Rural, que si bien muestra un escaso peso dentro de los ingresos totales de la provincia, evidenció una sugestiva caída de 62,6% respecto de mayo de 2007.

    En marzo pasado, en cambio, la situación había sido diferente, a partir de un incremento en la percepción de tributos provinciales de sólo 19,9%, en pleno lockout agrario.

    No es el primer síntoma de una retracción que ya venía evidenciándose, en rigor, mucho antes de que estallara el conflicto con el agro. De hecho, el embate de los ruralistas actuó como disparador para que muchos gobernadores, tímidamente unos y enfáticamente otros, hicieran público su deseo de que se rediscuta la Ley de Coparticipación Federal.

    Imaginan en ese bosquejo la inclusión de las retenciones a las exportaciones, un tributo que al igual que parte del impuesto al cheque o las retenciones a la minería, no están contemplados en la torta nacional que se reparte.

    Ese cierto nivel de autismo que parece ejercer el gobierno frente a las realidades del interior tiene su explicación: estos ingresos que hoy no se distribuyen entre las provincias paradójicamente, son ellas las que los generan-actúan de colchón del superávit nacional que tanto oxígeno le aporta a la política económica argentina.

    En concreto, la pulsión casi empírica que generó también la fractura entre los gobernadores oficialistas frente al paro del sector agropecuario, encendió ahorauna nueva señal de alerta. En ese lote se inscriben, fundamentalmente, los problemas que están teniendo los gobiernos municipales para solventar los gastos corrientes, que se financian mes a mes de la renta del impuesto municipal y de la coparticipación que llega desde la gobernación.

    También preocupa el impactoen el sector comercial, que viene denunciando una caída de más de 23% en las ventas minoristas durante el último mes. Sin contar, además, las pérdidas que ocasiona el paro agrario en aquellas ciudades donde los comercios dependen casi exclusivamente del consumo que genera el campo.

    «Las cadenas de pago en los municipios se ven afectadas por la caída abrupta de la recaudación a raíz de la crisis del campo», leyó el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, haciendo extensiva esa situación a toda la provincia.

    «En abril recibimos unos $ 50.000 menos en concepto de coparticipación, y en mayo será mayor», agregó Marcos Rodrigué, intendente cordobés de Inriville. Casilda, en Santa Fe, es otro ejemplo. Juan Manuel Navone, secretario de Hacienda local, reveló que «la coparticipación bajó y se generan serios problemas en la gente, que ya se está quedando sin trabajo».

    Todas, por ahora, postales de una crisis que si bien está lejos de parecerse a la debacle provincial de 2001, enciende señales preocupantes para tener en cuenta antes de que sea demasiado tarde.
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