Aguas Argentinas reclamó ayer «la reconstrucción de un marco legal y económico sustentable para la operación de los servicios y la universalización del acceso a las prestaciones». Así lo expresó el presidente de la empresa, Juan Carlos Cassagne, en un acto por el décimo aniversario de la concesión.
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La celebración se realizó al día siguiente de que Suez, el principal accionista de Aguas Argentinas, se presentó ante el tribunal arbitral del Banco Mundial para iniciar acciones por incumplimiento del tratado de inversiones recíprocas entre la Argentina y Francia, debido a la pesificación y el congelamiento de las tarifas.
En el acto, Philippe Brongniart, consejero del presidente del grupo Suez, dijo que «ni el agua, ni el servicio de agua en Buenos Aires son privados; sólo es privada su gestión». Agregó que en ese modelo «se reparten roles y responsabilidades entre la o las autoridades públicas a cargo de un sector y un actor privado, a través de un contrato de largo plazo que establece objetivos y compromisos para ambas partes relativos a un servicio público».
Por su parte, Cassagne terminó su discurso afirmando tener «la esperanza de que junto con los poderes públicos y en un marco de recíproco respeto y trasparencia, vamos a encontrar las respuestas que demande el futuro de nuestra concesión».
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