Jürgen Sengera, presidente del banco regional alemán WestLB, dimitió hoy del cargo por las pérdidas multimillonarias que acumuló la entidad de 1.700 millones de euros (1.955 millones de dólares) en operaciones de alto riesgo.
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Sengera asumió así la responsabilidad por las pérdidas récord registradas en 2002 por el banco, ante todo las causadas por su filial londinense WestLB Panmure en las inversiones en la empresa televisa Boxclever.
En el ojo del huracán está la conocida banquera estadounidense Robin Saunders, que proporcionó beneficios al banco germano en otros tiempos en su filial londinense, pero que también involucró al WestLB en arriesgadas inversiones ahora fracasadas.
El estado federado de Renania del Norte-Westfalia es el mayor accionista del WestLB, con un 43 por ciento, mientras el resto pertenece a cuatro organizaciones regionales, incluidas dos cajas de ahorros.
La entidad fue fraccionada hace casi un año, presionada por las autoridades comunitarias de competencia, y es ahora el segundo banco público más importante de Alemania después del Instituto de Reconstrucción (KfW).
El banco ha acaparado la atención de la prensa económica por la vistosa y controvertida actuación de la banquera estadounidense Robin Saunders, que también perderá su cargo en el WestLB en Londres, y que encauzó un crédito para la empresa de alquiler de cajas de conexión de televisores Boxclever.
El impago de este préstamo generó en abril unas pérdidas de 430 millones de euros para WestLB, además de la cifra récord de 1.200 millones de euros negativos (1.380 millones de dólares) antes de impuestos que ya había registrado el banco en 2002.
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