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Las empresas de origen nacional, no obstante, muestran más euforia aunque se distancian de la expresión «boom de ventas» pese a que los números de operaciones se aproximan a dicha descripción. De hecho, las ventas que se realizan ahora tienen fecha de entrega recién para enero o febrero del año próximo. Hasta el mes pasado, las ventas se realizaban al contado, es decir contra entrega del grano.
«Todas las fábricas, casi sin excepción, están trabajando a full. Las fábricas de cosechadoras ya comienzan a rechazar pedidos porque tienen miedo de lo que puede pasar a futuro con el dólar o con la actividad política. La sobreventa es un seguro comercial interesante porque garantiza una actividad plena en las fábricas para los próximos 4/5 meses pero tiene sus riesgos porque todas las operaciones se hacen con granos», cuenta Manuel Dorrego, gerente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola.
En el interior del país este repunte de la actividad agrícola se registra en el nivel de vida de pueblos y ciudades. De hecho, muchas empresas emplearon mano de obra para satisfacer las necesidades de fabricación de maquinaria.
Un empresario de 9 de julio, Jorge Médica, de la empresa Yomel, sostiene que «pasamos los primeros cuatro o cinco meses del año muy tranquilos y luego comenzó a repuntar la actividad. Hay que diferenciar los productos porque en sembradoras se puede hablar de una relativa mejora en las ventas y en cosechadoras de fabricación nacional se acercaría a una situación de mejor expectativa porque muchos fabricantes agotaron sus stocks». El empresario indica también que «entre 80% y 90% de los negocios se concretan con granos y el resto, en efectivo. Si la inversión es muy grande se acepta cereal con entrega en enero o mayo», dice Médica.
Si bien existe una decisión empresarial de trabajar independientemente de la situación política, los empresarios admiten que no les son ajenas las fluctuaciones en ese rubro.
Existe el temor admitido de que el Estado quiera «ayudar» al sector y grave al agro con más impuestos que, no dudan, afectarían a todo el engranaje y desplomaría la previsión optimista para el año próximo. «Dependemos de que se mantengan los buenos precios agrícolas. Cuando los precios suben, el productor invierte en tecnología», admiten.
• Carne
El mercado de la carne no es ajeno a esta euforia. La perspectiva de exportar 10.000 toneladas de Cuota Hilton extraordinarias y adicionales -los cortes de alto valor que llegan a Europa- a las 28.000 toneladas que se adjudican al país anualmente, también influyen en el mercado de maquinaria. Todos los implementos necesarios para la fabricación de pasturas mostraron un aumento de demanda que llega a 30%. Otro tanto ocurre con la proliferación de silo-bolsas y la venta de las maquinarias (extractor y ensiladora) que permiten el guardado de granos. La demanda en este caso creció casi 50% y ayuda a conformar un escenario de buenas perspectivas.
La explosión de venta de maquinarias genera también nuevos negocios: una empresa como Mainero, por caso, comenzó a exportar maquinaria agrícola a Ucrania, hecho inusual en las empresas locales del sector luego de la crisis de años anteriores que hizo tambalear la permanencia de más de una empresa importante.




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