14 de febrero 2006 - 00:00

Anticipan mejora de nota a Brasil (pero tras las elecciones)

El jueves último el Tesoro de Brasil anunció un programa de recompra de deuda externa por u$s 20.000 usando reservas internacionales. Esto, junto con la exitosa licitación de bonos del Tesoro americano a 30 años, detonó la suba de los mercados emergentes y la caída del riesgopaís que en el caso de Brasil se ubicó en niveles mínimos históricos en torno a 230 puntos ( cuando asumió Lula era de 1.445 puntos).

Para Brasil esta jugada implicaría dejarlo muy cerca de obtener la calificación de grado de inversión (investment grade), lo que le amplía el espectro de demanda potencial de inversores internacionales
. Sin embargo, desde las calificadoras señalaron que esto podría concretarse recién el próximo año con el nuevo presidente electo.

A diferencia de la operación de recompra de 2002, esta vez los bonos serán cancelados de modo que ahora se reduce el stock de deuda externa del gobierno. Cabe señalar que si bien el programa alcanzaría los u$s 20.000 millones, la disminución de la deuda será menor debido a que los bonos son contabilizados al valor nominal y porque los precios de mercado están por encima de ese valor.

• Cambio estructural

Los economistas del Banco Bradesco consideran que se está frente a un cambio estructural de grandes proporciones que «modificará el perfil de la deuda pública y el nivel de riesgo-país, con implicancias en las tasas de interés». Para fines de año estiman que el riesgo-país estará en 200 puntos mientras que el «investment grade» llegaría en 2007.

Para el economista Tulio Bueno del Banco Itaú «se abre espacio para que Brasil obtenga el grado de inversión». Sostiene además que «la caída de la deuda externa bruta disminuyó el riesgo-país, lo que aumenta el apetito de los inversores extranjeros por los bonos brasileños».

La estrategia a la que apunta el gobierno es incentivar a los inversores internacionales a vender bonos en moneda extranjera para comprar bonos en reales. El Banco Central compraría los dólares que ingresan los inversores y luego recomprarían los bonos externos
. Para ello lanzarían una serie de incentivos fiscales para los inversores extranjeros.

Los bonos que integrarían el menú de la recompra serían los Brady por u$s 7.196 millones; los Global (2007, 2008, 2009 y 2010) por u$s 10.250 millones; eurobonos en euros y marcos alemanes (2006, 2007, 2009, 2010) por u$s 4.238 millones; y Bonos Samurai (2006 y 2007) por u$s 1.185 millones.

• Reservas

En el anuncio del gobierno brasileño hay otra implicancia, y es que el Banco Central habría llegado al nivel considerado adecuado de reservas internacionales (hoy en torno a los u$s 57.000 millones) en función de los principales indicadores macroeconómicos. La señal de que esto es así fue la recompra de bonos de enero pasado por u$s 2.300 millones.

Los cálculos privados apuntan a que la deuda externa caerá a fin de 2006 a u$s 141.000 millones desde u$s 181.000 millones a fines del tercer trimestre de 2005.

Desde Brasil advierten que
el programa se llevará a cabo sólo si hay un significativo ingreso de capitales porque el Central no querrá bajar mucho más el stock de reservas. Si esto no ocurre el programa alcanzaría u$s 10.000 millones.

De acuerdo con una estimación de la consultora brasileña
Tendencias pese al rescate anticipado con reservas internacionales el stock a fin de año se ubicará en u$s 53.000 millones.

Otra ventaja que trae aparejada el programa es la reducción del costo de la deuda y de la sensibilidad a los cambios del mercado. También se beneficiará el sector privado con una baja del costo de colocación de deuda.

Ahora bien: la Argentina decidió cancelar la deuda con el FMI instantáneamente después de que Brasil lo hiciera. Cabe entonces plantear si
Kirchner optará por hacer lo mismo.

A criterio del economista
Hernán Esteves de FyE «la Argentina no hará lo mismo porque el stock de reservas es bajo como para intentar algo similar. Por esto el gobierno continúa con su política de acumulación de reservas».

Además no hay que soslayar que el gobierno argentino no tiene el mismo acceso al mercado voluntario de deuda que Brasil, no sólo por reputación sino por problemas legales derivados del default dado que todavía existirían complicaciones legales para emitir títulos con ley extranjera.

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