Luego de seis horas de sesión, y en una votación que respetó el texto enviado a Diputados, el Senado aprobó anoche el Presupuesto 2004, que prevé en su contenido un superávit primario de 2.300 millones de pesos y gastos en servicios sociales del orden de los 40.392.000 millones de pesos.
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Los senadores de los principales bloques habían acordado, antes del inicio de la sesión, «no tocar ni una coma» del texto enviado por la Cámara baja hace dos semanas para evitar que el tratamiento se demore con un retorno para la reconsideración por parte de esa Cámara. El peronismo defendió el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo y, con su mayoría en la Cámara alta, se aseguró una votación favorable, a pesar de la negativa del radicalismo a acompañar varios puntos durante el debate en particular.
El proyecto mantiene los ejes centrales de la propuesta diseñada por el gobierno, que estima un crecimiento de la economía de 4%, aunque otras previsiones anuncian un incremento superior.
Además, dispone el diferimiento de los pagos de los servicios de la deuda pública del gobierno nacional, contraída originalmente con anterioridad al 31 de diciembre de 2001.
También, se establece como fecha tope para litigar contra el Estado el 30 de junio de 2004 y la ratificación de los decretos 905, 1.836 y 1.873 de 2002; 739 del 28 de marzo de 2003 y 530 del 5 de agosto de 2003.
El radicalismo había adelantado, en voz del mendocino Raúl Baglini, que votará en contra de 18 artículos. El más cuestionado sigue siendo el famoso artículo 13, en el que se le otorga al jefe de Gabinete la facultad de reasignar partidas, subir o bajar el nivel de gastos, modificar su composición o exceder cualquier límite proyectado, sin sujetarse a los dictados de la Ley de Administración Financiera del Estado, norma madre de la contabilidad nacional.
• Defensa
Por el oficialismo, defendieron el proyecto el chaqueño Jorge Capitanich y el santafesino Oscar Lamberto: reivindicaron la política económica del gobierno y calificaron el proyecto como una «herramienta» indispensable para el sostenimiento de la «recuperación» de la actividad económica.
«Es una pérdida de tiempo discutir las modificaciones al Presupuesto; no hay tiempo, porque se renuevan las cámaras, y dejar su aprobación para marzo sería peligroso para el país», advirtió el ex secretario de Hacienda.
El radical Luis Falcó (Río Negro), en tanto, se quejó por la imposibilidad de realizar cambios y comparó el proyecto con un bestseller al afirmar: «Se puede leer y decir, me gustó o no me gustó; pero no se puede llamar al autor para decir que lo modifique».
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