18 de enero 2002 - 00:00

Aprobaron que Banco Central emita dinero

La sanción en el Senado ayer de la Ley de Reforma de la Carta Orgánica del Banco Central es una apuesta del gobierno duhaldista y alfonsinista a más dirigismo. Un Parlamento que sigue en un nivel bajísimo de inteligencia se engolosinó en considerar un síntoma de soberanía que de nuevo el Banco Central pueda emitir moneda, algo que ha sido el cáncer del desastre económico por décadas de la Argentina. Del Parlamento no se puede esperar mucho, aunque se haya asegurado en la ley que cada tanto el Banco Central tenga que informarle de sus emisiones de moneda. Más importante para la seriedad en el manejo económico que el gobierno hoy no posee es haber tenido Eduardo Duhalde la sensatez de haber designado a un economista serio, con manejo racional en el Banco Central como Mario Blejer, quien se desempeñaba como vice de la institución.

Aprobaron que Banco Central emita dinero
El Senado aprobó ayer la reforma de la Carta Orgánica del Central para ponerla en sintonía con la salida de la convertibilidad, votada con el «plan Reyes». Además de autorizar a emitir moneda, el proyecto autoriza al BCRA a transformarse en prestamista de última instancia y dar redescuentos aun por encima de los bienes patrimoniales de los bancos en situación crítica.

Curiosamente, tras la defensa de la iniciativa que planteó el peronista Carlos Verna como titular de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, el radical Raúl Baglini volvió a florearse con giros de oratoria para avalar las modificaciones, superando incluso el entusiasmo de los mismos oficialistas. De todas formas, Baglini hizo objeciones y pareció tomar distancia, aunque todo se aclaró cuando sus observaciones fueron hechas propias por el PJ al momento de la votación en particular. Desde que Fernando de la Rúa renunció, el mendocino se transformó en abogado en temas económicos del justicialismo senatorial.

La principal censora de la iniciativa fue una peronista. La santacruceña Cristina Fernández de Kirchner, que se abstuvo de levantar la mano con la Ley de Emergencia Pública que devaluó, en la víspera votó directamente en contra, como si estuviera armando una versión actualizada del bloque Dignidad que montó en el '95 para diferenciarse de Augusto Alasino y compa-ñía, entonces a cargo de la bancada PJ. «La economía no se modifica por ley o resolución, tampoco por voluntad, más allá de que sea bien intencionada», comenzó la dama patagónica, que parece virtualmente autoexcluida del lote que conduce José Luis Gioja.

• Peligroso

Los provinciales actuaron mancomudamente para oponerse. El neuquino Pedro Salvatori admitió la situación de emergencia, pero repartió críticas. En ese orden, el representante del MPN puso el dedo en la llaga al destacar que «como el Central es el reaseguro del sistema financiero y el prestamista de última instancia, sería muy peligroso que terminara respondiendo por deudores privados».

El renovador salteño Ricardo Gómez Diez resultó categórico: «El proyecto es un verdadero cheque en blanco para que el Central asista a entidades financieras y nadie vino a explicarnos desde el Ejecutivo la iniciativa».
También subrayó que «no existe regla monetaria alguna que restrinja la emisión».

• Improvisación

Otro miembro del Interbloque Federal, el tucumano Pablo Walter (Fuerza Republicana), recordó críticas al «plan Reyes» por parte de los provinciales por el «regreso a políticas estatistas y regresivas ya probadas en el país y que llevaron a un fracaso estrepitoso». Asimismo, fustigó directamente al gobierno al señalar: «Me sorprende asistir a la improvisación por la manera en que se lleva esta cuestión al recinto, sin análisis previo necesario y en medio de constantes cambios de rumbo». Por supuesto, se preocupó porque la «emisión monetaria quedara al arbitrio de un grupo de funcionarios, sin limitaciones de ninguna índole; sumado a la fuerte flexibilización por redescuentos para socorrer a entidades financieras».

El radical santiagueño José de Zavalía intentó despegarse del oficialismo de Baglini y se quejó porque su bloque no participó de las negociaciones por el proyecto. «Aquí no hay acuerdo o pacto entre las 2 fuerzas mayoritarios», se disculpó, sin que nadie lo hubiera interrogado al respecto.

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