La caída del consumo preocupa también en Italia. Aunque en esta época del año no eran frecuentes los descuentos, muchos comercios ofrecen ya importantes rebajas y se piensa adelantar las liquidaciones.
Mílan - Ser argentino hoy en Europa es convertirse espontáneamente en un asesor en crisis financieras. Tanto en España como en Italia -los países con más lazos históricos y con más conocimientos de los avatares criollos-no hay reunión o evento en los que la experiencia argentina no sea el centro de las consultas. Y la pregunta es casi excluyente: ¿Qué hacer con los ahorros?
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Hasta hace pocos días, aseguran, el derrumbe financiero de los Estados Unidos era seguido por el europeo medio sin demasiado interés por los canales de noticias, pero al agravarse la situación y con la sucesión de caídasde bancos, el clima cambió. Aunque con una alta dosis de ingenuidad, alimentada por la falta de antecedentes en la materia, hay por estos días, todavía, un convencimiento generalizado de que lo peor no les va a pasar. «Corralito. ¿Che cosa é?» preguntan desprevenidos.
Es cierto que en países como Italia, por ejemplo, donde la economía no viene pasando por su mejor momento, no hay colas de gente en los bancos retirando depósitos, como en las peores épocas argentinas, pero sí admiten en esas entidades un aumento de las consultas de los clientes sobre sus ahorros. Algo impensado sólo un año atrás.
Lo que aseguran que sí sucede desde hace algunos meses es la mayor preocupación de la gente que se endeudó para la compra de una propiedad. Dicen en las entidades bancarias italianas que desde mediados de año muchos clientes han decidido cancelar el «mutuo» (como se llama a los créditos hipotecarios) de tasa variable para pasarse a préstamos a tasa y cuota fijas asumiendo el mayor costo financiero y hasta cancelando parte del capital con ahorros. El fantasma de no poder pagar el crédito de la vivienda -como sucedió con cientos de miles de estadounidenses-sobrevuela por el Viejo Continente. Para tener una idea del impacto de la suba de tasas, por un crédito hipotecario por unos 140.000 euros a un plazo de 25 años se pagaba hace tres años una cuota de 700 euros y en la actualidad hay que desembolsar unos 1.050 euros. Esto significa una suba de 50%, que para los bolsillos europeos no tiene precedentes.
Quienes tienen ahorros, por primera vez en su vida evalúan retirarlos de los bancos aunque en ese caso, vírgenes en este tipo de situaciones, surge el interrogante de qué hacer con esa plata. Allí vuelve el interés por la experiencia argentina y escuchan asombrados la tradicional expresión de poner el dinero bajo el colchón como resguardo de los ahorros en tiempos de crisis. «Sotto il materasso» dicen sonriendo al repetir esa figura en una improvisada versión italiana.
Pero, la situación en Italia no está para risas. Ayer el ministro de Economía, Giulio Tremonti, tras una reunión de urgencia con sus colaboradores declaró ante la prensa que la liquidez de la banca italiana estaba asegurada, algo que para oídos argentinos es habitualmente el presagio de malas noticias. La situación que más preocupa es la del banco Unicredit (el segundo en importancia) que es el que tiene mayor exposición en el exterior ya que en general la banca italiana es bastante cerrada.
Las tasas de 5% o más en euros que ofrecen los bancos para retener a sus clientes también sorprenden al público que solía manejarse con rendimientos de poco más de 3% en los mejores casos.
Consejos
También en España, el gobierno reiteró ayer que los depósitos hasta 20.000 euros estaban garantizados y desde los noticieros se aconsejaba a la gente diversificarlos en distintas entidades para no quedarse fuera de esa cobertura.
Una señal clara de la preocupación en Europa es la caída del consumo. A diferencia de otros años, donde para esta época difícilmente se podían ver descuentos, muchos comercios en Italia intentan atraer clientes con rebajas puntuales de hasta 30%. «Ultimi giorni di sconti» dicen los carteles en los comercios, anunciando sorpresivasofertas, como un intento de atraer consumidores.
«Después del verano ( europeo) comienza la temporada fuerte del año y los precios no bajan. En cambio, hoy sólo los que gastan sin dudar son los turistas que están con una predisposición diferente. Los residentes están limitando su consumo al máximo» explicó a este diario una vendedora de un shopping de las afueras de Milán. El temor del sector comercial es que ya nada, al parecer, podrá evitar el impacto de la crisis para las ventas navideñas, el momento de mayor consumo. «Normalmente, las liquidaciones de invierno en Europa comienzan a partir del 4 de enero, pero esta vez tendremos que analizar si no será necesario adelantarlas. Este puede ser el peor fin de año en mucho tiempo» admitió el dueño de una zapatería próxima a la galería Vittorio Emanuele en Milán.
Otro elemento que asemeja a la situación argentina es la inflación. Aunque en Italia no saben quién es Guillermo Moreno también sienten que los datos oficiales no son confiables. Mientras el gobierno habla para este año de un alza de precios de 3,5%, la gente acusa otros valores.
«Hace dos años llenar un changuito para la compra semanal me demandaba unos 80 euros pero hoy, para comprar lo mismo, necesito 140 euros. El gobierno miente» se quejó un vecino de la ciudad norteña de Bergamo.
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