26 de junio 2001 - 00:00

Avatares de banqueros

• Como siempre, la reunión de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) tuvo concurrencia récord y de todas las procedencias. Lógicamente, el primer subsuelo del Hotel Hilton se pobló de funcionarios, comenzando por Domingo Cavallo, Aníbal Ibarra, Roque Maccarone, José Manuel de la Sota, Eduardo Escasany (Banco Galicia y titular de ABA) y Manuel Sacerdote (presidente de Bank-Boston y vicepresidente de ABA), que encabezaron la ceremonia de apertura. En el escenario también estuvieron el secretario de Política Económica, Federico Sturzenegger; el titular de la AFIP, Héctor Rodríguez; el viceministro de Economía, Daniel Marx; el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo; el secretario de Ingresos Públicos, José María Farré; el ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires, Jorge Sarghini; Julio Gómez (ABA); Miguel Kiguel (Banco Hipotecario); Adalberto Zelmar Barboza (ABA); Norberto Peruzzoti (ABA); Enrique Cristofani (Banco Río); Antonio Martínez Jorquera (BBVA) y Carlos Fedrigotti (Citibank). En la primera fila del salón principal se sentaron la vicejefa de Gobierno, Cecilia Felgueras; el jefe de Asesores de Cavallo, Guillermo Mondino; el secretario de Hacienda porteño, Miguel Pesce; Carlos Brown (Provincia ART); la secretaria de Comercio, Débora Giorgi, y el subsecretario de Financiamiento, Julio Dreizzen. Obviamente, la mayoría de presencias fue de banqueros de todo tipo. Entre otros estuvieron Patricio Kelly (Deutsche Bank), Julio Werthein (el primero en llegar al Hilton), Enrique Olivera (Banco Nación), Roberto Feletti (Banco Ciudad), Carlos Heller (Credicoop), Michael Smith (HSBC), Roy Scott (Scotiabank) y Amadeo Vázquez (acreditado en realidad como parte de la Fundación Mediterránea). Como empresarios llegaron al Hilton Cristiano Rattazzi (FIAT Auto), Eduardo Elsztain (IRSA, Hipotecario), Juan Hernández (Microsoft), Arnaldo Musich (Techint), José María Rovira (Edesur) y Alberto Alvarez Gaiani (COPAL). Entre los múltiples economistas que en general ponderaron las medidas de Domingo Cavallo estuvieron Carlos Melconian, Orlando Ferreres, Adolfo Sturzenegger y Martín Redrado. Como siempre, y en silencio, también estuvo José Alfredo Martínez de Hoz.
 
Una de las curiosidades de la reunión de ABA es saber qué integrantes de anteriores equipos económicos llegan como oyentes. Circulando por los pasillos del Hilton se mostraron como embajadores del equipo de José Luis Machinea los ex secretarios de Hacienda Mario Vicens y de Industria Javier Tizado. En representación de Ricardo López Murphy llegó Manuel Solanet y como delegados adelantados de lo que hoy será la exposición de FIEL sobre las fórmulas sobre cómo crecer en los próximos 10 años estuvieron Juan Luis Bour y Abel Viglione. De la gestión Roque Fernández, además de Kiguel en representación del Hipotecario, sólo estuvo Pablo Guidotti.

• Muy pocos políticos se animaron este año a escuchar las críticas bancarias y empresariales a favor de reducir el gasto público, esta vez dichas con más vehemencia que nunca, por cierto. Raúl Baglini, Facundo Suárez Lastra, Jorge Remes Lenicov y Carlos Balter fueron de las pocas caras legislativas reconocibles.

• «Me siento Salieri.» Un alto integrante del equipo económico de Domingo Cavallo explicaba con esta frase lo que está viviendo actualmente ante la «hiperactividad» del ministro. La comparación con el músico al que opacaba Mozart viene por el lado de que fue uno de los encargados de preparar sólo una parte de las medidas que lanzó el ministro hace dos viernes y que su primer boceto «no cerraba por ningún lado», luego de tres días de estudios.Aparentemente, Cavallo tomó el borrador y en menos de media hora le dio forma de decreto de aplicación inmediata.


• Héctor Rodríguez y José María Farré, en conjunto y con mucho humor, explicaban ayer al finalizar la rueda inicial las causas de la caída en la recaudación de junio, asegurando además que, tal como adelantó ayer Ambito Financiero, ésta no será todo lo fuerte que se preveía sino que se acercará a 5%. Según los máximos responsables de la recaudación en la Argentina, los ingresos por la moratoria en junio de 2000, más el alza de ese mes a 25% de los anticipos de ganancias, además de la reducción en los impuestos al endeudamiento empresario y a la Ganancia Mínima Presunta que se aplicaron este año, justificarían largamente la caída. Entre los dos se felicitaban por los resultados del impuesto al cheque, que aporta hoy casi 15,5 millones de pesos diarios. Además, a coro, confirmaban que no habría problemas para que la reforma del Impuesto a las Ganancias comenzara en julio, con lo que los trabajadores en relación de dependencia recibirían ese ingreso extra en agosto.

• Los reclamos empresarios al equipo económico no descansaron ni siquiera durante el acto inaugural de ABA. Al que le tocó sufrirlo fue al secretario de Ingresos Públicos, José María Farré. No bien terminó de hablar, Cavallo se cruzó con Cristiano Rattazzi, el número uno de Fiat en la Argentina. «Cómo demoran con el decreto para bajarle el impuesto a los vehículos gasoleros. Lo prometieron para la semana pasada y todavía no salió», le dijo el italiano al funcionario. Farré bajó la cabeza y prometió que «mañana (por hoy) sale seguro en el Boletín Oficial».
 
• Entre las hermosas señoritas que se ocuparon de las promociones de productos en el marco de Expobank, este año sobresalieron las de una empresa de seguridad. Además de su belleza, sorprendieron sobre todo por la vestimenta: la blusa era un chaleco antibalas y en la cartera sobresalía la culata de un arma de fuego. Un vestuario apropiado para los tiempos de inseguridad que corren.

Domingo Cavallo siempre origina alguna sonrisa en sus largos discursos. Esta vez tuvo que ver con su confusión temporal. «El 13 de julio estuvimos reunidos con Rodríguez Giavarini en San Pablo y nos recibieron muy bien.» Después de algunas dudas y unos segundos de silencio, el ministro reaccionó y se acordó de que todavía estamos en junio. «Si no fuera por mi insistencia en ser tan preciso no me hubiera pasado. Tendría que haber dicho este mes y listo», aclaró, provocando la carcajada generalizada del auditorio.

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