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Reiteramos una vez más lo que venimos diciendo al comentar otras entidades financieras. El cambio a las normas NIIF que se opera este año, si bien es bienvenida por la mayor transparencia y simplificación del análisis contable, complica la evaluación intemporal, máxime cuando muchas sociedades han optado por "no ajustar hacia atrás", o hacerlo sólo de manera parcial. Es así que hasta que llegue 2019 y que tengamos datos completos hemos optado por apelar al ND (no disponible) en los cuadros que acompañan estos comentarios, cuando no encontramos datos confiables de las sociedades (nuestro consejo a los lectores es que apelen a la información presentada -en aquellas con ADRs- a la SEC de los EE.UU.).
En mayo de 2017, reconociendo las falencias de su modelo de gestión, la que hoy nos toca abandonó su modelo de Banca de Empresas (pasó de 34 sucursales especializadas a 1). Esto no ha tenido durante estos meses una contracara directa en la atención minorista, donde de 252 sucursales a junio de 2017 paso a 251 a junio de 2018, de 16 bancos en planta a 15, de 6.190 empleados a 6.084 y de 819 terminales de autogestión a 814 (la "tercerización" le permitió crecer de 755 a 809 cajeros automáticos). Pasando a sus números, el incremento del operativo, 146% en doce meses, se explica básicamente por el crecimiento de los ingresos por intereses y comisiones, +63% (atención que el +73% de los egresos revelan algunas ineficiencias en este sentido), la diferencia por la cotización de oro y moneda extranjera (vinculada a la devaluación), el control de los beneficios al personal (crecieron casi 10 puntos menos que la inflación) y los "otros". En contra: el resultado de los instrumentos a valor razonable, la disparada de los cargos por incobrabilidad y el menor aporte de las asociadas. Al final la vemos anotando un neto de $3.720.002.000, esto 139% más que antes.
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