4 de julio 2008 - 00:00

Banco Mundial culpa a biocombustibles por la crisis de los alimentos

El Banco Mundial atribuye la crisis que registran los alimentos al auge de los biocombustibles, que ha hecho que los precios de estos commodities hayan subido 75 por ciento en todo el mundo, según un informe confidencial del BM que difundió el diario inglés "The Guardian".

Los datos de ese informe desmienten las afirmaciones del Gobierno estadounidense en el sentido de que los combustibles de origen vegetal contribuyen a la carestía de los alimentos en menos de uno por ciento, según reproduce hoy el diario económico "Expansión".

El informe, terminado en abril, según la publicación, no fue hecho público hasta ahora para evitar tensiones entre la entidad y el presidente George W. Bush, que atribuyó ese encarecimiento a la mayor demanda de alimentos en China y la India.

El informe del Banco Mundial explica que "el rápido crecimiento de la renta en los países en desarrollo no se tradujo en un fuerte aumento del consumo de cereales, y no ha contribuido de modo importante a la subida de precios".

El mismo señala que, incluso las sequías en Australia han tenido sólo un pequeño impacto en ese fenómeno, que sí atribuye el máximo impacto a la fuerte demanda de biocombustibles por parte de Europa y los Estados Unidos.

"Sin el incremento de (la demanda de) biocombustibles, las reservas mundiales de trigo y maíz no habrían caído sensiblemente y los aumentos de precios debidos a otros factores habrían sido moderados", explica el documento.

El informe confidencial del Banco Mundial llega en un momento crítico para las negociaciones multilaterales sobre la futura política mundial en materia de combustibles.

La carestía de los alimentos será uno de los temas que se tratará en la cumbre de países industrializados (G8), que se celebrará la próxima semana en Hokkaido (Japón).

Según el estudio del BM, el precio de la canasta de alimentos examinados aumentó 140 por ciento entre el 2000 y el pasado febrero. El encarecimiento de la energía y de los fertilizantes sólo contribuyó en un 15 por ciento de ese aumento, mientras que un 75 por ciento corresponde a los biocombustibles.

Esto último lo atribuye a tres factores: buena parte de la producción de cereales se destinó a combustibles en vez de a alimentos.

En segundo lugar, se estimuló a los agricultores a dedicar más superficie a la producción de biocombustibles, y en tercer lugar, la especulación financiera desatada en torno de los cereales.

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