El primer paso correcto de la Argentina en la renegociación de la deuda lo dio el canciller Rafael Bielsa en Japón. Simplemente pidió disculpas a los inversores de ese país en nombre del gobierno argentino por no poder cumplir con los pagos. Es un avance importante, más cuando el propio ministro Lavagna, en cada contacto con acreedores, les espetaba que «desde el '95 era evidente que la Argentina iba rumbo a una crisis». O sea, los calificaba por poco, de ciegos, culpándolos de no haber visto que se iba al default. Más destacable es lo de Bielsa, cuando se trata de Japón, donde se hicieron las últimas emisiones de deuda en 2002, y, por ende, sus ahorristas nunca pudieron cobrar un solo cupón de lo invertido.
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